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"No hay peligro si estoy
por debajo del límite legal"
Totalmente falso. De hecho con niveles de 0.15-0.2 gr/litro
de alcohol en sangre ya empieza a observarse deterioro de
la función psicomotora, y existe un mayor riesgo de
accidente. Esto es especialmente manifiesto en los conductores
noveles y no experimentados, así como entre aquellos
que no beben de manera habitual.
"Dos personas que beben
lo mismo tendrán la misma concentración en sangre"
Falso. La concentración de alcohol en sangre depende
directamente de la cantidad de alcohol consumida: a mayor
cantidad de alcohol consumida mayor cantidad de alcohol en
sangre. Sin embargo, el nivel de alcohol en sangre se ve influenciado
por el peso y el sexo del individuo. De hecho, las personas
de mayor peso (y en especial dependiendo de la grasa que tengan)
y los varones presentan menores niveles de alcohol en sangre.
La alcoholemia puede calcularse a partir de la fórmula
siguiente: Alcoholemia = Gramos de alcohol ingerido/Peso en
Kg x (0.7 hombre y 0.6 mujer).

"El alcohol consumido con la comida no se absorbe"
Falso. El beber alcohol con las comidas hace que se retrase
la absorción del alcohol aunque al final éste
se acaba absorbiendo. Por el contrario, el ingerir alcohol
con el estómago vacío favorece que el alcohol
se absorba más rápidamente (y consecuentemente,
sus efectos se inicien antes).
"¡Yo nunca daré
positivo!"
Muchas personas por su trabajo necesitan 'alternar con sus
clientes'. Ellos piensan que el tomar un aperitivo, luego
el vino con la comida, la copa después de comer, etc.,
no les va a afectar ni les va hacer que den positivo en un
control porque están acostumbrados a beber y además
porque beben poca cantidad y a lo largo del tiempo. Esto es
falso. El hígado
metaboliza unos 7-10 gramos de alcohol por hora (el equivalente
a 0.1-0.15 gr/litro de alcohol en sangre), y por lo tanto
es incapaz de metabolizar tan rápidamente como el individuo
cree todo el alcohol que consume, por lo que al final su nivel
de alcohol en sangre es mucho mayor de lo que él cree,
y el alcohol le ha afectado mucho más de lo que a él
le hubiese gustado.
"¡Un café,
una cabezadita, y como nuevo!"
Muchas personas tienen la creencia errónea de que el
tomar un café o un té les va a contrarrestar
los efectos del alcohol. Así mismo, hay algunas personas
que creen que por dormir un poco ya tienen restablecidas sus
funciones psicomotoras. Nada más lejos de la realidad,
ya que los efectos del alcohol están en relación
directa con los niveles de alcohol en sangre, y ni el café,
o el té, o darse una ducha, o dormir un poco son capaces
de alterar los niveles de alcohol en sangre. Ello no quiere
decir que puedan servir para contrarrestar muy parcialmente
algunos de los efectos del alcohol durante cierto tiempo.
"Y a la mañana
siguiente, ¡positivo!"
Esto comienza a ser más frecuente en nuestro país
dado que el consumo de alcohol se concentra durante los fines
de semana. Es conocido que algunos individuos consumen unas
grandes cantidades de alcohol cuando salen por la noche durante
el fin de semana. En estos casos puede ocurrir que incluso
después de haber dormido ocho horas, los niveles de
alcohol en sangre sean todavía superiores al límite
legal. Máxime, cuando algunos individuos para contrarrestar
los efectos de la resaca comienzan el nuevo día bebiendo
alcohol. Por ejemplo, una persona con una alcoholemia de 1.8
gr/litro puede necesitar entre 6 y 10 horas para que la alcoholemia
le de 'negativo' (menos de 80 mg/100 ml).
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