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¿Qué
tipo de población tiene mayor consumo de alcohol?
Durante años España ha estado incluida entre los países
donde el consumo de alcohol por habitante es de los más elevados.
Además durante los últimos años esta tendencia
se ha visto reafirmada por una serie de datos, como el aumento del
número de bebedores al producirse un incremento de la adicción
en la población femenina, y una elevación en la venta
y consumo de bebidas con alta graduación alcohólica.
También se ve un cambio cualitativo, siendo un país
de gran tradición vitivinícola, hoy en día
se observa un aumento del consumo de cerveza, más propio
de los países anglosajones.
Todos estos datos generales se ven reflejados en el ámbito
laboral. La población más bebedora a nivel general
es la masculina, y dentro de ella, sobre todo la comprendida entre
25 y 44 años. Dada esta distribución preferente en
varones en edad laboral, no es raro comprobar como la prevalencia
del consumo de alcohol en la población activa laboral supera
a la de la población general.
Hay una serie de datos que confirman estas teorías:
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Aproximadamente
un 95% de la población en edad de trabajar bebe habitualmente
alcohol.
Casi un 15 % de los trabajadores
se encuentran incluidos dentro del grupo de alto riesgo de consumo
alcohólico.
Casi un 30% de los trabajadores
empleados, bebe alcohol, en mayor o menor cantidad durante los
días laborables. |
Paradójicamente, hay una
mayor concentración de bebedores de alto riesgo en trabajos
con mayor problemática de seguridad, como son los sectores
de construcción, metal o siderurgia y en transportes.
Por todo ello el consumo de alcohol puede representar un riesgo
en el mundo del trabajo, que aumenta en función de la cantidad
o graduación alcohólica, aunque los riesgos sociales
se pueden dar con cantidades más pequeñas.

¿Qué
factores del mundo laboral favorecen el consumo de alcohol?
Realmente es extraño hablar de este tema ya que los expertos
y hasta los propios trabajadores no suelen encontrar una relación
significativa entre el trabajo y el desarrollo de problemas relacionados
con el alcohol, más bien al contrario, la actividad laboral
parece tener una actividad preventiva o rehabilitadora de dicho
problema; así es como podemos observar que los parados consumen
mayor cantidad que los trabajadores en activo, sea cual sea su edad.
Esta relación desempleo - consumo de alcohol parece tener
una relación en dos direcciones, ya que el desempleado por
su situación crea una mayor dependencia alcohólica
como medio de evasión, y también el consumo del alcohol
durante el trabajo puede dar lugar al despido del empleado.
Pero aparte de todo lo reseñado, hay que tener en cuenta
que hay una serie de factores relacionados con las características
del puesto de trabajo o con el ambiente laboral, que pueden favorecer
el inicio y mantenimiento de una ingesta
excesiva de alcohol, la cual se puede producir tanto durante el
horario laboral como fuera de él. Estos factores son:
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Mayor aumento
de la oferta o disponibilidad de las bebidas.
Pautas sociales preestablecidas
desde hace tiempo en determinados sectores profesionales: fuerzas
armadas, mundo bohemio o artístico, marineros que pasan
largo tiempo fuera de casa...
Reuniones de trabajo con
un amplio grupo de personas que se suelen acompañar de
ingesta
de sustancias alcohólicas: vendedores, agentes comerciales,
hombres de negocios...
Trabajos en los que por
su particularidad el trabajador tiene un acceso más fácil
y habitual a las bebidas alcohólicas: camareros, bármanes,
cocineros...
Trabajos en los que se
necesitan unas condiciones físicas o psíquicas
de especial resistencia, como pueden ser las actividades que
se realizan a temperaturas extremas: metalurgia, siderurgia...;
las que se realizan a la intemperie o con toxicidad del medio
ambiente circundante, aquellas actividades donde el trabajador
no tiene horario fijo con continuas rotaciones horarias, o finalmente
trabajos donde se necesita un esfuerzo físico mayor para
su realización. |
Todo ello se ve acompañado
por una falta de reglas o normas de control de dicho consumo por
las empresas o lugares de trabajo.
Por otro lado encontramos una serie de factores de consumo de alcohol
influenciado por la propia personalidad o puesto que desempeña
el empleado:
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Falta de motivación
Carencia de refuerzos o
promociones
Exceso de trabajo o responsabilidad
Monotonía y repetitividad
del trabajo diario
Sentimientos de infravaloración
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Todo ello conlleva a una situación de estrés del empleado,
el cual para combatirlo puede utilizar diversos mecanismos de afrontamiento,
en la medida y manera de que disponga de ellos. Un afrontamiento
eficaz y válido sería aquel en la que el individuo
soporta la tensión, adaptándose a ella, pero si no
llega a conseguirlo puede llegar a la evasión mental o a
las conductas sustitutivas mediante el consumo de alcohol.
El estrés puede favorecer tanto el inicio del consumo de
alcohol como la recaída en los ex-alcohólicos. Se
comienza por el efecto ansiolítico percibido al principio
y luego por un aprendizaje de dicha conducta, consiguiendo una respuesta
válida para ellos. Así, ante repetidas situaciones
que generan ansiedad en el empleado, el consumo será más
probable en estos sujetos que en los que disponen de habilidades
de afrontamiento del problema. Por otra parte, con el abuso del
alcohol, el efecto de generación de ansiedad del mismo, relacionado
en parte a las deprivaciones cuando baja el nivel en sangre, favorecerán
su adicción, cerrando el círculo del consumo.
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