Bajo el epígrafe de tranquilizantes e hipnóticos nos referimos a un amplio grupo de fármacos que son capaces de controlar la ansiedad patológica y a dosis más elevadas de inducir sueño. Son un grupo de fármacos muy eficaces. El problema surge cuando no se emplean adecuadamente o durante períodos de tiempo excesivamente prolongados.
Hasta los años 60, para el tratamiento de la ansiedad se utilizaban fármacos de carácter sedante; al producir sedación y somnolencia la persona sentía menos la ansiedad, si bien estaba todo el día prácticamente dormida. Por ejemplo, a este grupo de fármacos pertenecen los barbitúricos. A partir de los años 60 se introdujeron un grupo de fármacos que se denominan de acuerdo a su estructura química como benzodiacepinas. Estos fármacos eran y son capaces de reducir el nivel de ansiedad patológica, sin dormir a la persona. Es decir eran el primer grupo de fármacos que de manera selectiva reducían el nivel de ansiedad. El fármaco más popular de este grupo es el diazepam, el cual aún hoy en día se sigue prescribiendo.
Por lo general, cuando nos referimos a los tranquilizantes e hipnóticos nos estamos refiriendo específicamente a las benzodiacepinas. A ellas nos referiremos en particular a continuación. En los últimos años han aparecido algunos fármacos que pertenecen a grupos químicos distintos, si bien básicamente actúan como las benzodiacepinas.