¿Qué actividades deportivas son recomendables en
esta edad?
 Uno
de los principios metodológicos de la educación física indica que
todo ejercicio debe adaptarse a las características de los sujetos
a los que va dirigido, y la tercera edad no es una excepción, no
requiere un tratamiento especial sino un tratamiento específico,
acorde con sus necesidades y capacidades.
Si bien es una de las actividades
más practicadas, puede conducir a cierta monotonía y, por tanto
puede resultar un poco aburrida, aunque tiene la ventaja de que
se puede hacer en cualquier lugar e incluso con ropa de calle, siempre
que no moleste la realización de los movimientos.

Caminar
La deambulación es el más conveniente
y adaptable de todos los ejercicios cuando se ejecuta de forma bien
orientada, ya que da a la persona mayor sensación de seguridad,
mejora del equilibrio, disminuye la aprensión, aumenta la velocidad
de desplazamiento, acrecienta la libertad motriz y disminuye la
sensación de fatiga.
Por tanto es una actividad rítmica
conveniente que condiciona un mínimo estrés para el corazón y el
aparato
locomotor, a la vez que distrae la mente. Hoy se sabe que un
ejercicio tan suave como un paseo, aunque no modifique de forma
acentuada la capacidad cardiovascular de los que lo practican, sí
protege contra la cardiopatia isquémica
y ayuda a perder peso.
Se
puede caminar a cualquier edad, y no son necesarias instalaciones
ni materiales especiales. Hacerlo durante una hora al día, con una
marcha algo más rápida que la habitual, sirve de entrenamiento.
Es conveniente escoger terrenos llanos
con suelo regular, para evitar el peligro de la caida, y con poco
tráfico. Es importante que la ropa que se utilice sea cómoda, que
favorezca la transpiración. El calzado debe ser confortable, flexible
y que no oprima.
Hay que procurar ir acompañado, y
proyectar cada cierto tiempo metas nuevas para ir caminando cada
día algo más rápido y más tiempo.
En el caso de que la condición física
lo permita, un buen ejercicio cardio-respiratorio es alternar la
caminata con la carrera a trote suave, los beneficios que se obtienen
son similares a la caminata pero al ser el esfuerzo superior, el
tiempo que se necesita para conseguir los mismos beneficios es mucho
menor.

 Es
uno de los medios más eficaces para mejorar y mantener la capacidad
cardiorrespiratoria y a la vez todo el sistema neuro-muscular ya
que obliga a constantes ajustes para adaptar todos los movimientos
a situaciones que cambian constantemente en un medio que no es el
habitual. Ayuda a prevenir y mejorar muchos problemas posturales
al liberar el esqueleto de la acción de su peso (en el agua, el
peso corporal se reduce más de una sexta parte y el apoyo nunca
es traumático), mejora la amplitud de los movimientos y es un buen
relajante para todos los músculos, en especial para los de la espalda.
Está especialmente indicada en personas
obesas y con artrosis (siempre que se nade en agua caliente), al
favorecer la descarga articular.
No hay ningún inconveniente en que
las personas mayores utilicen flotador si esto les da mayor seguridad
y les pone en contacto mejor con el medio acuático.

 El
pedaleo es una actividad muy poco costosa, energéticamente hablando,
por lo que se puede realizar durante mucho más tiempo que cualquier
otra actividad
Además de los beneficios circulatorios,
mantiene el tono de brazos, columna y, evidentemente, piernas. No
obstante hay que tener en cuenta, que aunque es muy bien tolerado
al final de cada sesión se deben realizar ejercicios de elasticidad.
El pedaleo en bicicleta estática
sustituye perfectamente al ciclismo y no hay que dudar en emplearlo
en aquellas personas con limitaciones del movimiento espacial (dificultad
de la marcha, vértigo,
desalineaciones corporales, etc.).

¿Cómo se promueve
la actividad física entre los adultos mayores?
Actualmente hay una serie de barreras
que impiden el desarrollo de programas de ejercicio físico para
personas mayores y una de ellas es la falta de información acerca
de la actividad física y el envejecimiento en nuestra sociedad.
Por ello es importante promover y facilitar un aumento de la actividad
física en el adulto mayor implicando a una amplia variedad de sectores
en la difusión de la información relativa al envejecimiento saludable,
y apoyar los entornos favorables que promueven la actividad física,
tales como la familia, o grupos formados por personas de la misma
edad, entre otros.
Estamos empezando a comprender que
no se trata de añadir años a la vida sino vida a los años y esto
es exactamente lo que se consigue con la práctica regular de ejercicio
en la tercera edad.

Recomendaciones
para realizar ejercicio físico
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  Antes
de empezar, siempre consultar al médico.
 Durante
el ejercicio controlar regularmente el pulso pues si está
muy rápido hay que descansar. Verificar el tiempo de retorno
a la calma, un tiempo de recuperación demasiado largo es indicativo
de que algo no marcha bien.
 Se
elegirán actividades que sirvan para mejorar la resistencia
cardio-respiratoria, evitando siempre los esfuerzos muy intensos.
 Es
mejor un esfuerzo continuado y de intensidad moderada.
 La
actividad física debe ser regular y constante. En caso de
suspender el programa durante un tiempo, la reanudación será
progresiva.
 Ante
cansancio moderar el ejercicio, dosificar los esfuerzos con
progresión regular.
 Evitar
esfuerzos que exijan posturas estáticas, rígidas.
 Parar
al menor síntoma de dolor, mareo, vértigo,
respiración jadeante o dolor de cabeza.
 Con
el aumento de edad se está más propenso a las lesiones debido
a la pérdida de elasticidad de los tejidos del aparato
locomotor, por lo que los esfuerzos serán siempre de débil
intensidad y de duración relativamente larga (marcha, bicicleta,
natación etc.).
 Perseverar
con tenacidad y paciencia para conseguir el fin buscado, evitando
siempre quemar etapas.
 Tener
en cuenta que estar en buena forma es casi una cuestión de
sentido común.
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Uno de los objetivos prioritarios
de prevención de enfermedades y promoción de la salud para este
nuevo milenio es fomentar la actividad física en todas las edades,
especialmente en la tercera edad, intentando aumentar la proporción
de personas adultas que realicen ejercicio físico de forma regular,
al menos 30 minutos al día, preferiblemente todos los días, disminuyendo
al máximo la población sedentaria.
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