En la actualidad parece claramente demostrado
que mientras que el sedentarismo supone un factor de riesgo para
el desarrollo de numerosas enfermedades crónicas, entre las
que destacan las cardiovasculares por representar una de las principales
causas de muerte en el mundo occidental, el llevar una vida físicamente
activa produce numerosos beneficios, tanto físicos como psicológicos,
para la salud.
No es fácil definir el término salud ya que cada persona
tiene una percepción y vivencia personal de ella, dependiendo
de lo que cada uno considera normal, del nivel socioeconómico,
religión, forma de vida y cultura, la cual aporta el patrón
que define la forma de estar o de ser sano. Muchas definiciones
hacen referencia a la ausencia de enfermedad como concepto de salud,
como por ejemplo la de Samuel Johnson en su Diccionario (1775),
que dice que la salud "consiste en estar robusto, ileso o carente
de malestar, dolor o enfermedad". Según la O.M.S. (Organización
Mundial de la Salud), la salud se puede definir como "el estado
de completo bienestar físico, mental y social y no sólo
la ausencia de enfermedades".
Una de las motivaciones para la realización de ejercicio
físico es la búsqueda de ese estado de bienestar que
se acerque al concepto individual de salud como componente básico
de la calidad de vida.