La mucosa de la cavidad bucal puede ser dañada por muchos factores, como el alcohol, el tabaco, determinados fármacos administrados por vía oral o tópicamente, defectos dentinarios, restauraciones o prótesis mal adaptadas etc., pero también puede ser afectada por enfermedades locales o sistémicas con repercusión en la cavidad oral, produciéndose lesiones que producirán dolor.
Son lesiones que sólo dolerán cuando se aplique un estímulo. El lugar de la lesión y el lugar donde se origina el estímulo son el mismo. A mayor estímulo, mayor dolor. De ahí que el dolor que se percibe sea proporcional a la estimulación. Una lesión dolerá cuando la presión que ejerzamos sobre ella sea en la zona de la lesión, y cuanto más presionemos, mayor dolor sentiremos.
Vamos a hacer una clasificación de las lesiones mucosas que producen dolor:
Por un lado están las infecciones, ya sean víricas, micóticas o bacterianas. Determinadas lesiones yatrogénicas también puede producir dolor, como es el caso de los traumatismos, también los agentes químicos, físicos. El carcinoma epidermoide (que es una neoplasia), las aftas recidivantes y determinadas enfermedades mucocotáneas pueden ser dolorosas.
Encontramos lesiones infecciosas, que pueden ser víricas, bacterianas y micóticas. Hoy en día la prevalencia de infecciones orales se va incrementando, sobre todo en pacientes con baja inmunidad, siendo más frecuentes las víricas y micóticas que las bacterianas.
Hay tres grupos de virus que son capaces de producir erupciones vesiculares dolorosas en la mucosa. Son el herpes simple, el herpes varicela zoster y el coxsackie. Permanecen de forma latente en el organismo tras la infección, por lo que las recurrencias son frecuentes, es decir, cuando se producen en las personas que tienen el virus determinados factores denominados precipitantes (como puede ser el estrés), vuelven a aparecer los síntomas de la enfermedad.
La diferencia está en que en la mucosa oral, cuando aparece por primera vez, sí que hay una gran afectación sistémica y el dolor local es uno de los principales problemas, pero en las recidivas suele tener menos importancia. En el herpes labial, por ejemplo, las recurrencias no serán muy dolorosas (salvo excepciones).
Ya hemos dicho que las infecciones bacterianas son menos frecuentes, pero hay que hacer mención de la GUNA, la gingivitis úlceronecrotizante aguda, por su importancia. Es un proceso inflamatorio y destructivo de las encías, que provoca un dolor gingival importante. Es un tipo de dolor moderado o intenso, que no está provocado por ningún estímulo externo, sino que aparece de manera espontánea, y que es constante.
En cuanto a las infecciones micóticas, es decir, por hongos, podemos asegurar que la infección micótica más común del tracto digestivo superior es la candidiasis. Hay variedades de la candidiasis, siendo la que produce dolor una de ellas que se denomina lengua dolorosa antibiótica (llamada así porque es frecuente que aparezca con el uso prolongado de antibióticos).
Entre las causas yatrogénicas, lo más frecuente son los traumatismos, que pueden estar provocados por mordeduras, por irritación mecánica de las prótesis mal adaptada, etc. Es un tipo de dolor leve o moderado, y cesará cuando el tejido cicatrice. Si la lesión se infecta, el dolor aumentará.
Entre los agentes químicos que producen dolor, el que lo produce con más frecuencia es el ácido acetil salicílico (aspirina), ya que en contacto con la mucosa, lleva a la necrosis química, y se producen úlceras. Y entre los agentes físicos estarían las quemaduras térmicas y eléctricas.
Las lesiones neoplásicas de la mucosa, como el carcinoma epidermoide sólo producirán dolor cuando sean lesiones en estado muy avanzado, y muy intensas.
Las aftas sí son una de las lesiones más frecuentes, y molestas durante los primeros días. Es la pérdida de sustancia aguda, dolorosa, inicialmente necrótica y recidivante. Aunque la lesión persista, sólo duele los primeros días.
Entre las enfermedades mucocutáneas, están el liquen plano, con diversas formas clínicas, siendo la única que duele la de tipo erosivo. Si son muy amplias, producirán un dolor severo, que incluso dificultará la ingesta de alimentos. El pénfigo vulgar produce unas lesiones de tipo ampollar, que dolerán si se sobreinfectan.