¿Cuándo
se empiezan a consumir las legumbres? Desde los albores de la civilización, las legumbres
aparecen asociadas, junto a los cereales, a los primeros signos
de desarrollo gastronómico de los seres humanos, que hasta
entonces se limitaban a comer frutos silvestres y, todo lo más,
dorar al calor del fuego alguna pieza de caza.
Desde la civilización egipcia hasta nuestros días,
la presencia de garbanzos y lentejas ha sido permanente en nuestra
alimentación. A estas legumbres se incorporarán posteriormente
las alubias o judías que llegaron procedentes del Nuevo Mundo
y que pronto se asentarían con fuerza en las mesas mediterráneas.
Las legumbres son un grupo
de alimentos muy importantes desde el punto de vista nutricional.
Históricamente han constituido un componente destacado en
la dieta tradicional española y de otros países mediterráneos
y también del oriente.
En los hogares españoles, hasta los años 60, se consumían
legumbres casi a diario y este consumo se ha venido reduciendo paulatinamente
hasta ser prácticamente nulo debido a razones socio-culturales.
En la actualidad, reivindicadas sus propiedades como alimentos saludables
dentro del concepto de "Dieta Mediterránea" y dada la facilidad
de conservación en el frigorífico y del recalentado
con microondas, están volviendo a resurgir en las mesas españolas.
¿Qué son las legumbres?
Son aquellas plantas que dan su fruto en vaina. Las legumbres de
consumo más tradicional en España son: las lentejas,
los garbanzos y las alubias o judías (o dependiendo de la
zona geográfica también se denominan habichuelas,
frijoles, fabes, mongetes, bajocas o caparrones) blancas o pintas.
También se incluyen en éste grupo las habas y guisantes
secos.
La apariencia externa de las legumbres difiere entre unas y otras,
pero su estructura es similar, son granos secos, separados de las
vainas donde se producen que poseen una cubierta exterior protectora
que es rica en fibra y que en algunas variedades se separa en la
cocción (hollejo). El interior es la semilla y contiene almidón
y proteínas.
¿Qué
nos aportan las legumbres? En términos generales, cada
100 gr de legumbres crudas aportan 320 Kcal.; con unos 50 gr de
carbohidratos
(CHO), aproximadamente 20 gr de proteínas
y un bajo contenido en grasas. Después de cocidas, han absorbido
mucho agua y de su peso escurrido, el 10% son proteínas,
25% CHO y 60% agua. Las calorías que nos aportan una vez
cocinadas, serían 160 Kcal/100 gr para garbanzos y algo menos
en judías y lentejas.
Las legumbres son ricas en almidón, que es el principal CHO
natural y también en fibra vegetal tanto soluble como insoluble.
Y a diferencia de los cereales que pierden la mayor parte de la
fibra durante el proceso de la molienda, las legumbres se ingieren
sin ningún tipo de procesamiento industrial previo, por lo
que conservan prácticamente todo su contenido original en
fibra.
El contenido en proteínas
de las legumbres es elevado, pero sin embargo éstas son de
bajo valor biológico, es decir, que escasean algunos de los
aminoácidos esenciales para la alimentación humana
(metionina, cisteína y triptófano). Estas deficiencias
de aminoácidos pueden ser compensadas de una manera muy sencilla
mediante composiciones culinarias combinando las legumbres con otros
alimentos como los cereales que poseen los aminoácidos que
les faltan a las legumbres y ésta combinación produce
unas proteínas
de elevado valor biológico. La asociación culinaria
de legumbres con carne, pescado o huevos proporciona un importante
equilibrio de nutrientes.
La mayoría de las legumbres no contienen grasas y las que
tienen suelen ser grasas insaturadas, exceptuando el caso de la
soja, legumbre apenas cultivada y consumida en España que
se usa sobre todo, para la extracción de aceite y pasta desgrasada
que se emplea en la alimentación del ganado, la soja también
es rica en proteínas,
puede llegar a tener hasta un 40% de riqueza proteica.
Las legumbres secas no son
alimentos especialmente ricos en vitaminas y el contenido en minerales
varía según la especie y variedad pero en términos
generales son ricas en calcio, fósforo, potasio, magnesio,
hierro y yodo.
En resumen; las legumbres son alimentos bastante completos ya que
aportan proteínas,
almidón, fibra soluble e insoluble, algunos minerales y vitaminas
(provitamina A y algunas vitaminas del grupo B) y pocas grasas.
Esto, junto a su capacidad para combinar con otros alimentos y a
su facilidad de conservación y almacenamiento, las hace muy
adecuadas para la nutrición humana.
¿Cómo
debemos consumirlas?
Las legumbres se ponen a remojo en agua fría, aproximadamente
12 horas antes para facilitar su cocción posterior y
el ablandamiento de la piel. No
debe añadirse bicarbonato al agua de remojo para evitar
que el medio alcalino contribuya a la pérdida de nutrientes
(vitamina y minerales). Las
legumbres se deben cocer en olla exprés o cacerolas de
cerrado hermético, para acortar el tiempo de cocción
y mantener su valor nutricional. Se
deben consumir dos veces en semana y es importante no perder
el hábito de consumirlas tanto en invierno como en verano
preparadas como ensaladas o acompañadas de hortalizas. Desechar
la idea de que "las legumbres engordan"; ya que por si mismas,
después de cocidas, no aportan un excesivo número
de calorías; pero éstas calorías se pueden
multiplicar por cuatro a causa de los "tropezones" (chorizo,
panceta, oreja, etc.) En
las dietas bajas en calorías, constituyen un plato importante
debido a su capacidad de inducir saciedad.
Fecha de publicación:
Agosto 2000
Mª Antonia Rico Hernández Unidad de Nutrición
Hospital Universitario la paz. Madrid