¿Cuáles
son los Nuevos Alimentos? Se pueden considerar Nuevos Alimentos
todos los alimentos e ingredientes de los mismos que sean de reciente
desarrollo, así como los que ya existían, siempre que éstos hayan
sido elaborados a partir de fuentes distintas a las habituales o
producidos mediante métodos diferentes a los tradicionales.
La regulación europea al respecto
(Reglamento CEE 258/97, de 27/1/97), define como Nuevos Alimentos
aquéllos que reúnan al menos una de las siguientes características:
Son
transgénicos(ver documento
relacionado) o proceden de microorganismos modificados
genéticamente. Es decir, se ha modificado la información genética
de los organismos de los que proceden para obtener alguna
propiedad beneficiosa. Poseen
una estructura molecular distinta a la que presentaban con
anterioridad. Proceden de microorganismos, algas u hongos
(distintos a aquéllos empleados tradicionalmente en la elaboración
de alimentos). Proceden
de animales o vegetales en cuya reproducción se emplean métodos
no tradicionales. Se
han obtenido mediante nuevos procesos de producción que ocasionan
modificaciones importantes de su composición o estructura
tales que afecten su valor nutricional, su asimilación por
el organismo o la cantidad de sustancias no deseables que
contienen.
¿Para qué se investiga en
Nuevos Alimentos? La Industria Alimentaria
se ha esforzado en buscar Nuevos Alimentos, fundamentalmente
en los últimos años, por dos motivos principales:
Uno
de ellos es conseguir productos que les proporcionen mayor rendimiento,
ya sea a través de dotarles de mayor resistencia ante agentes
que puedan ocasionarles algún daño (insectos, herbicidas) o
bien consiguiendo producciones superiores en cantidad y /o calidad
a las precedentes, con mayor contenido en ciertas grasas o determinados
aminoácidos
más beneficiosos para la salud. El
otro motivo es lograr Alimentos Funcionales.
¿Qué
se entiende por Alimentos Funcionales? Se conocen como Alimentos Funcionales
aquéllos que poseen al menos un componente que afecta positivamente
y de forma específica a funciones concretas del organismo, promoviendo
un efecto fisiológico
o psicológico distinto al de su valor nutritivo tradicional, pudiendo
darse el caso de que la sustancia que produce dicho efecto no posea
ningún valor nutritivo en absoluto.
No todos los Alimentos Funcionales
son Nuevos Alimentos ya que puede tratarse de alimentos tradicionales
que hayan demostrado más o menos recientemente un efecto beneficioso
sobre el organismo.
Se puede entender el efecto beneficioso
en cuanto que mantienen el estado de salud y bienestar de la persona
que los consume, o bien en cuanto que reducen el riesgo de que padezca
alguna o varias enfermedades determinadas, que se expondrán más
adelante.
Entre los Alimentos Funcionales se
encuentran los Probióticos, Prebióticos o combinación de ambos
(Simbióticos).
¿Qué son los
Probióticos? Los Probióticos
son microorganismos que si llegan vivos a zonas finales del tubo
digestivo ejercen un efecto positivo para la salud distinto a su
valor nutricional.
Una parte de los efectos se producen
al regular la flora bacteriana que se encuentra en la luz del intestino,
originando un medio desfavorable para microorganismos productores
de infección.
Otra
parte se debe a la producción, por parte de los Probióticos, de
sustancias que nutren y estimulan el crecimiento de las células
del intestino o bien incrementan la respuesta del sistema inmunológico
ante diversos factores agresores, fundamentalmente infecciones por
otros microorganismos, aunque también tumores de intestino grueso.
El ejemplo más clásico de Probióticos
son unos microorganismos del yogur (Lactobacillus acidophilus
bulgaricus) a los que se han añadido en los últimos años los
Bifidobacterium y Lactobacillus casei, también Probióticos
y, los alimentos que los contienen, son Alimentos Funcionales,
aunque sólo los alimentos que contienen a los dos últimos pueden
ser considerados como Alimentos Nuevos, porque incluyen microorganismos
distintos a los tradicionales.
¿Qué se considera
Prebióticos? Los
Prebióticos son sustancias contenidas en los alimentos que
pueden ser fermentadas por la flora bacteriana intestinal, teniendo
un efecto favorable sobre la misma e, indirectamente, sobre el organismo
humano que la contiene.
Entre los prebióticos, se encuentran
distintos tipos de fibra alimentaria soluble, generalmente hidratos
de carbono no digeribles. Ésta es metabolizada por las bacterias
de la flora intestinal, originando ácido láctico y ácidos grasos
de cadena corta; estos metabolitos estimulan el crecimiento de Bifidobacterium,
nutren a las células superficiales del intestino grueso y disminuyen
la producción de grasas por el organismo. Así mismo, la fibra puede
transportar sales hasta el intestino grueso, y allí se absorben
de forma pasiva; entre estas sales, se encuentra el calcio,
por lo que la fibra puede tener un efecto beneficioso adicional,
reduciendo el riesgo de osteoporosis.
¿Qué ventajas
nos aportan los Alimentos Funcionales? Los Alimentos Funcionales
tienen su utilidad en diversas situaciones clínicas, algunas de
las cuales se han mencionado someramente, que se pasan a exponer
a continuación:
Disminución
del riesgo de cáncer. Diversos
alimentos pueden actuar de este modo, por medio de tres mecanismos
principales: eliminación de sustancias tóxicas, disminución
de la proliferación celular y oposición a la acción cancerígena
de determinadas hormonas,
como los estrógenos,
en el cáncer de mama y algunos tumores ginecológicos.
Entre los componentes de los alimentos que
pudieran tener actividad anticancerosa se encuentran algunos
aminoácidos (ver documento), ácidos grasos(ver documento), vitaminas (ver
documento) y minerales (ver
documento), así como compuestos sulfurados de los
ajos e inhibidores de las proteasas
de la soja. Disminución
del riesgo de enfermedad cardiovascular.
Se cree que la ingesta
de sustancias con actividad antioxidante puede disminuir la
incidencia de este grupo de enfermedades, ya que una de los
principales mecanismos de producción de aterosclerosis,
origen de la mayoría de enfermedades cardiovasculares, es
la oxidación de una de las proteínas
que transportan colesterol
por la sangre.
Entre los compuestos beneficiosos, se encuentran
las vitaminas A (zanahorias), E (aceites vegetales) y C (cítricos)
así como otros carotenoides como el licopeno (tomate), similares
a la vitamina
A, aunque carezcan del efecto vitamina.
Existen sustancias en el organismo que eliminan
los compuestos oxidados pero generalmente precisan metales
para actuar de una forma correcta, por lo que, indirectamente,
hierro, cobre, zinc, manganeso y selenio también disminuyen
el riesgo de enfermedad cardiovascular. Estimulación
del sistema inmunológico.
Numerosos nutrientes intervienen en procesos de activación
y maduración de las células del sistema
inmune, como la estabilidad de las membranas, expresión
de determinantes antigénicos y otros marcadores de diferenciación
y especialización.
Entre estos nutrientes se encuentra el aminoácido
arginina, que estimula a las células de defensa para
destruir microorganismos, la glutamina que incrementa la actividad
del sistema
inmune en la mucosa intestinal, los ácidos grasos omega-3
(pescados), los ácidos
nucleicos, numerosas vitaminas como las antioxidantes,
así como la vitamina D y algunas del grupo B y los metales
antioxidantes.
Ya se ha comentado anteriormente el papel de las
bacterias ácido-lácticas como estímulo inmunológico y disminución
del riesgo de infecciones tanto a nivel intestinal como sistémico. Control
de la obesidad.
Algunos componentes de los alimentos pueden actuar disminuyendo
el apetito, como la cafeína y teobromina de café y té y péptidos
con actividad opioide; otras sustancias de la dieta incrementan
el gasto energético (de nuevo cafeína y teobromina), disminuyen
la absorción de grasas (fibra dietética) o modifican la distribución
de los depósitos grasos (fitoestrógenos en soja). Disminución
de la velocidad de envejecimiento.
Dado que los procesos de envejecimiento se relacionan con
las reacciones de oxidación en el organismo, las sustancias
antioxidantes comentadas con anterioridad y una reducción
de la ingesta
calórica pueden tener un efecto positivo; así mismo se cree
que los ácidos grasos omega-3 pueden disminuir la velocidad
de envejecimiento porque reducen la incidencia de procesos
degenerativos asociados con la edad, como el cáncer y las
enfermedades cardiovasculares. Modulación
del comportamiento.
Hay aminoácidos (triptófano, tirosina y fenilalanina) que
pasan a sistema
nervioso central y son precursores de neurotransmisores.
El triptófano es precursor de serotonina, que regula el sueño
y cuyo déficit se ha involucrado en el origen de la depresión;
los niveles que alcanza en sistema
nervioso central dependen de las cantidades que se ingieran
y que se realice en una comida con otros aminoácidos
y carbohidratos.
Consideraciones finales Es
muy importante tener en cuenta que se ha estado tratando de alimentos
y las sustancias de los mismos que tienen actividades beneficiosas
sobre el organismo humano y que es deseable ingerir una dieta variada
para cubrir un aporte suficiente de todas ellas y rica en algunos
alimentos concretos como verduras y hortalizas para lograr un aporte
máximo a partir de fuentes naturales.
Hay diversos estudios realizados
con sustancias que se sabe que tienen un efecto beneficioso cuando
se ingieren como parte de un alimento, como los licopenos; cuando
se han administrado a voluntarios en estado puro, fuera de los alimentos,
y a dosis mayores, no han demostrado ser tan beneficiosos o incluso
dejan de ser antioxidantes para ser prooxidantes. Esto puede deberse
a que existe un factor de confusión ya que las personas que ingieren
grandes cantidades de licopeno (tomate) en la dieta, probablemente
toman una alimentación rica en verduras y hortalizas, que contienen
numerosas sustancias beneficiosas que no han sido consideradas en
estudios previos.
En conclusión, los alimentos son
un conjunto complejo de sustancias, muchas aún con una estructura
y función por identificar y los alimentos como tales (no necesariamente
una sustancia concreta de los mismos) tienen un papel muy importante
en el mantenimiento de la Salud.
Fecha de publicación: Febrero 2001
Dr. Luis Miguel Luengo Pérez Unidad de Nutrición y Dietética Clínica
Hospital Universitario La Paz. Madrid