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Vista Rápida
  ¿Tienen importancia las caídas en el anciano?
  ¿Cuál es su frecuencia?
  ¿Quiénes tienen riesgo de caídas?
  ¿Cuáles son las consecuencias de las caídas en el anciano?
  ¿Cómo podemos prevenir las caídas?
 
 

¿Tienen importancia las caídas en el anciano?

Las caídas representan uno de los grandes Síndromes Geriátricos y un importante y complejo problema de salud, por su frecuencia, y por sus complicaciones graves asociadas como lesiones, incapacidad, incluso muerte.

Son uno de los indicadores más importantes a la hora de establecer criterios que permiten identificar al "anciano frágil", ya que los ancianos frágiles se caen más (tres veces más) que los vigorosos, aunque las consecuencias de las caídas son más graves en los últimos. De ahí que la identificación de los factores de riesgo y el conocimiento de la etiología sean cruciales en la prevención de las mismas.

Los accidentes son la 5ª causa de mortalidad entre las personas mayores de 65 años; las caídas constituyen la mayor parte de estos accidentes. Es fundamental destacar que aunque tradicionalmente, se han considerado como sucesos fortuitos o como una consecuencia inevitable del envejecimiento, las caídas son "predecibles" y por tanto suceptibles de prevención.


¿Cuál es su frecuencia?

Es difícil estimar la frecuencia de este problema, dado que la mayor parte de las caídas que sufren los ancianos no suponen una queja de salud, salvo que presenten consecuencias o hayan sido vistas por otra persona. El 75% de las caídas se producen en mayores de 65 años.

La frecuencia de caídas se halla directamente relacionada con la edad y el sexo:

  • Un tercio de las personas mayores de 65 años se caen una vez al año, y de ellos la mitad vuelven a caer.
  • Las mujeres caen con mayor frecuencia (40% caen cada año frente a 28% los hombres) hasta los 75 años y posteriormente se igualan en frecuencia.
  • En los mayores de 85 años, sí se producen caídas, éstas son más reiteradas, con peores consecuencias y con más posibilidades preventivas.

Las caídas y la edad son per se un factor de riesgo para que se produzcan nuevas caídas.


¿Quiénes tienen riesgo de caídas?

Aunque algunas caídas tienen una causa obvia, la mayor parte de ellas parecen estar motivadas por la suma de muchos factores. El riesgo de sufrir una caída aumenta linealmente con el número de factores de riesgo (efecto acumulado).

Los factores de riesgo responsables de una caída pueden ser:

A) Intrínsecos o relacionados con el propio anciano.

El anciano tiene predisposición a caer, siendo múltiples las causas que pueden contribuir a ello.

    • Cambios del envejecimiento que afectan a la visión, el oído o el aparato locomotor.
    • Enfermedades crónicas y agudas: las caídas pueden ser la primera manifestación, o en otros casos, una manifestación atípica de patología aguda.
    • Fármacos: Los fármacos juegan un papel muy importante en las caídas del anciano, de forma que existe una relación directa entre el número de medicamentos, y el mayor riesgo de sufrir una caída, considerandose una cifra claramente peligrosa la toma de 4 ó más fármacos. Existen 2 grandes grupos, psicofármacos y fármacos cardiovasculares, que intervienen en la etiología de muchas caídas.

B) Extrínsecos o derivados de la actividad o el entorno:

Son numerosos. La mayoría de las caídas se producen durante actividades cotidianas, como andar, cambiar de posición, asearse. Solo el 5-10% tienen lugar en la ejecución de tareas claramente peligrosas como cambiar una bombilla.

Las caídas que se producen durante la marcha al aire libre son causadas, a menudo, por tropiezos con riesgos imperceptibles.

    • En la vivienda: suelos irregulares o deslizantes; iluminación incorrecta; escaleras en mal estado; estancias de la casa no acondicionadas adecuadamente.
    • En las calles, plazas, jardines, etc.: aceras estrechas, pavimento defectuoso, obstáculos.
    • En los medios de transporte: movimientos bruscos del vehículo.  

Los factores ambientales son una causa importante de caídas en ancianos móviles y activos, mientras que para los ancianos enfermos son más importantes los factores intrínsecos. En la comunidad, las caídas están más directamente relacionadas con factores de riesgo extrínsecos. En las Residencias y Hospitales, influyen más los factores intrínsecos como problemas de la marcha o alteraciones del equilibrio, cuadros confusionales confusionales, fármacos, problemas visuales o incontinencia urinaria.


¿Cuáles son las consecuencias de las caídas en el anciano?

1) Lesiones Físicas:

  • Las caídas en el anciano son un marcador de fragilidad y pueden ser predictores de muerte.
    Se han descrito como factores de mal pronóstico que incrementan la mortalidad:

a) Edad: a mayor edad más mortalidad;

b) Permanencia durante un periodo prolongado en el suelo, debido a las consecuencias que puede tener como hipotermia, deshidratación, rabdomiolisis, infecciones.

c) Sexo femenino

d) Pluripatología: Padecimiento de varias enfermedades.

e) Polimedicación: Toma de varios fármacos.

  • Debido a la fragilidad ósea y al fallo en los reflejos de autoprotección, los ancianos se lesionan con facilidad si se caen. Un 40-60% presenta algún tipo de consecuencia física, de las cuales un 30-50% son complicaciones menores y un 10% mayores, del tipo de fracturas óseas o secuelas de la inmovilización (ulceras por presión, trombosis venosas, contracturas, alteraciones de otros órganos).

 

2) Lesiones Emocionales:

    • Vergüenza.
    • Aislamiento Social.
    • "Síndrome Postcaída": Miedo a padecer una nueva caída y la pérdida de confianza para desarrollar una actividad sin caerse. Produce una disminución de la movilidad y de la capacidad funcional, disminuyendo el grado de la actividad habitual del anciano. Suele aparecer en mujeres y sujetos más frágiles. Pueden padecerlo hasta un 50% de los ancianos con reiteradas caídas.

3) Hospitalización.

4) Institucionalización en residencias por pérdida de independencia.

5) Costes económicos.


¿Cómo podemos prevenir las caídas?

La caída es un factor básico que deteriora las actividades de la vida diaria en los ancianos. A fin de mantener una mejor calidad de vida, deben averiguarse los factores de riesgo de la caída y en consecuencia tratar de eliminarlos.

Existen dos grandes tipos de estrategias preventivas: C ambiar la conducta (por medio de la concienciación del problema y asumiendo el paciente un papel activo en el desarrollo y puesta en práctica de estrategias para evitar las caídas) y cambiar el entorno .

Para ello, es necesario una combinación de intervenciones médicas, rehabilitadoras y ambientales que será ajustada o modificada para cubrir las necesidades del individuo, con el objetivo de conseguir la máxima y más segura movilidad del anciano.

A. Intervenciones médicas: actuando sobre los múltiples factores de riesgo, con:

1.- Medidas generales: actividad física regular, dieta equilibrada, evitar hábitos tóxicos (alcohol).

2.- Medidas específicas sobre los factores presentes en el propio anciano.

    • Visión: usar gafas, revisión por un oftalmólogo, operación de cataratas
    • Audición: evaluación audiológica, extracción de cerumen.
    • Alteraciones de los pies: acudir al podólogo, cortar uñas y callosidades, corregir deformidades.  

B. Intervenciones rehabilitadoras: Algunos pacientes pueden beneficiarse de un programa de rehabilitación para enseñarle a levantarse tras una caída, reeducar la marcha o rehabilitar su estabilidad. Hay que tratar de forma precoz el síndrome postcaída.

C. Intervenciones ambientales: Incluye la educación del paciente y sus cuidadores para que el entorno se adapte al anciano.

    • Generales: Retirar alfombras o fijarlas. Graduar la luz para evitar destellos. Luz adecuada en el trayecto entre la cama y el baño. Considerar los servicios de telealarma.
    • En casa: Poner pasamanos en las escaleras. Tener fácil acceso a los instrumentos de cocina. Armarios y estantes bien fijos y a la altura adecuada. Indicadores de gas. Barras de sujección en la bañera. Utilizar asientos elevados y asideros en el inodoro. Evitar superficies resbaladizas. Usar colchones no depresibles.
    • Calzado: Calzado bien ajustado y antideslizante. Evitar caminar descalzo, en calcetines o en pantuflas.
    • Ayudas externas (bastón, andador...) adaptadas a sus necesidades.  

D. Intervenciones psicosociales: Evitar la sobreprotección de los familiares con el anciano que se cae. Hay que estimular el mantenimiento de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Detectar las necesidades de soporte social y responder a esas necesidades.  

Por tanto los principales objetivos que el Médico Geriatra, en colaboración con otros profesionales, debe tener al abordar el problema de las caídas en el anciano. serán prevenir las caídas mediante las estrategias señaladas, conocer los factores que las favorecen o las causan para corregirlos y, si ya están presentes las caídas, tratar de recuperar y rehabilitar al anciano de sus secuelas.




Fecha de publicación: Agosto 2000

Dra. Cristina Castro Cristobal
Medico Especialista en Geriatria
Hospital de Getafe. Madrid

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