Vivir sano  >  Psicología  >  El estrés como respuesta emocional

 
Vista Rápida
  ¿Qué es la emoción?
  Manifestaciones de la emoción
  ¿Qué es el estrés?
  Consecuencias del estrés
 
 

¿Qué es la emoción?

En la actualidad, existen multitud de definiciones acerca del concepto de emoción, sin embargo, hoy todavía el término continúa siendo un tanto vago e impreciso, debido fundamentalmente a la cantidad de acepciones que conlleva. Durante varios siglos, la emoción ha sido definida como una agitación del ánimo acompañada de fuertes conmociones en el ámbito somático; esta definición reduce la emoción y en concreto la respuesta emocional a meros cambios fisiológicos.

Hoy ha pasado a entenderse por emoción, un estado de alteración afectiva, originado normalmente por una situación que puede ser amenazante, frustrante, o sencillamente activadora para el sujeto, y que se manifiesta de distintas formas.


Manifestaciones de la emoción

La respuesta emocional, se manifiesta generalmente a tres niveles: conductual o motor, fisiológico y cognitivo. Para entender estas tres formas de manifestarse una respuesta emocional, podemos pensar en la siguiente situación: Una persona está tranquilamente dando un paseo y ve en su camino una serpiente, ante lo cual la persona probablemente sienta miedo o aversión. Lo más habitual es que la persona piense "puede ser venenosa" (respuesta cognitiva), su corazón se acelere a causa del miedo (respuesta fisiológica) y huya del lugar apresuradamente (respuesta motora).

Obviamente la intensidad y el orden en que se presentan todas estas respuestas dependen de muchos otros factores que no podemos analizar en estos momentos, pero en cualquier caso, siempre ocurren estos tres parámetros de respuesta.

Las emociones en general, tienen una importancia fundamental en la comprensión de los problemas de salud mental. La mayor parte de los trastornos tipificados en los manuales de diagnóstico clínico, se definen fundamentalmente por trastornos emocionales, y de éstos una gran parte corresponden a trastornos de ansiedad.

Una de las ideas más inquietantes y debatidas de la medicina a lo largo de la historia, ha sido si los procesos psicológicos influyen o no en las enfermedades. Esta idea no es nueva, se remonta a la antigüedad y siempre ha sido fuente de polémica. A lo largo del tiempo, se ha ido demostrando la importancia que los factores psicológicos tienen en la enfermedad, dando esto vida a la medicina psicosomática.


¿Qué es el estrés?

El estrés es una de las conductas emocionales más ampliamente estudiadas en psicología. Algunos autores, consideran que el estrés es siempre un estado psicopatológico del individuo, otros simplemente lo conciben en términos de impulso o activación, e incluso hay quienes consideran que el estrés es un rasgo de personalidad. Lo cierto es que el estrés es una reacción que se produce ante determinados estímulos, que pueden o no ser aversivos y que por lo general actúa de una forma adaptativa.

Por tanto, el estrés no es forzosamente un fenómeno negativo, por el contrario en muchas ocasiones es un proceso normal de nuestro organismo. Por ejemplo, el sujeto responde ante el claxon de un coche, con una respuesta de estrés (aceleración de la frecuencia cardíaca, agitación respiratoria, etc.), pero en este caso, esa respuesta no es necesariamente desadaptativa ó patológica. Ante una situación de posible alarma como ésta, en la que el sujeto tiene que responder de inmediato, se activan una serie de sistemas de nuestro organismo que originan entre otras cosas, incrementos de adrenalina en sangre, aumento de la secreción de sudor por las glándulas sudoríparas, aumento de la frecuencia cardíaca (número de latidos por minuto), y del gasto cardíaco (volumen de sangre que los ventrículos expulsan en cada latido), etc. De esta forma, llega a los tejidos más cantidad de sangre, a consecuencia de lo cual, el sujeto se activa y el organismo es más capaz de responder de una forma rápida y eficaz.

Sin embargo, el estrés no siempre actúa de una forma adaptativa. Cuando estas medidas se mantienen elevadas por tiempos muy prolongados, o cuando estos incrementos se dan con una cierta frecuencia, entonces es cuando puede aparecer el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades psicosomáticas.

Pero el estrés puede llegar a ser nocivo para las personas, no sólo por su intensidad, o su frecuencia, sino también por su ausencia o disminución, ya que un cierto grado de activación es imprescindible para mantener nuestro organismo en estado de alerta. Este tipo de estrés a veces se presenta como una merma en las facultades físicas e intelectuales, fatiga, etc. y generalmente lo definimos como "estar cansado de no hacer nada".

Ocurre esto cuando se realizan trabajos excesivamente rutinarios o automáticos, o en unas vacaciones excesivamente tranquilas si el ritmo de vida anterior era muy ajetreado. Este estado de subestimulación acaba por convertirse también en un estado de auténtico estrés que lleva aparejado el riesgo de alteraciones psicológicas o psicosomáticas.


Consecuencias del estrés

Existen multitud de estudios, así como evidencia clínica suficiente, que demuestra cómo determinadas situaciones de estrés pueden provocar el desarrollo de determinadas enfermedades como por ejemplo úlceras duodenales, cefaleas tensionales, hipertensión esencial, etc.

Las consecuencias del estrés pueden ser múltiples y muy variadas, dependiendo de la persona, la situación de estrés, el estilo de afrontamiento a la situación, etc.

Generalmente ante cualquier situación de estrés se producen una serie de cambios fisiológicos, tales como aumentos en la frecuencia cardíaca, tensión arterial, sudoración, etc. Este tipo de respuestas forman parte de un proceso normal que ocurre en todos los sujetos ante determinados estímulos y que se denomina reactividad.

Es importante distinguir entre dos tipos distintos de sujetos, ambos víctimas del estrés, pero diferentes en cuanto a la forma de responder ante las situaciones: los sujetos reactores persistentes y los hiperreactores.

Los sujetos reactores persistentes, son aquellos que responden con una reactividad que persiste en el tiempo de una forma patológica. Es decir, estas personas, responden elevando sus medidas fisiológicas con una gran frecuencia, y además son capaces de mantenerlas elevadas por tiempos muy prolongados. Son los típicos sujetos que por ejemplo, si van conduciendo y alguien realiza ante ellos una maniobra peligrosa, desarrollan un conducta de enfado exagerado, lo cual en principio parece lógico, pero ese comportamiento es reincidente y duradero, prolongándose durante un tiempo excesivo.

La probabilidad de que se desarrolle un trastorno aumentará, además, cuando la respuesta de activación se haga más estereotipada, es decir, cuando ante la situación estresante, el sujeto siempre presente incrementada una variable fisiológica concreta. Por ejemplo, un sujeto que ante una situación de estrés, siempre responde con aumento de la tensión muscular del abdomen, tiene más probabilidades de desarrollar una úlcera que otro sujeto que unas veces responde aumentando la tensión muscular y otras aumentando la tensión arterial o la actividad electrodermal.

El otro tipo de sujetos, también víctimas del estrés, son los llamados hiperreactores. Estos sujetos responden ante determinadas situaciones de estrés, con considerables incrementos en la activación de gran parte de las medidas fisiológicas, pero de una forma metabólicamente excesiva. Cuando ocurre esto es cuando se favorece la posibilidad de desarrollar las llamadas enfermedades psicosomáticas, tales como dolores de cabeza, de cuello, úlceras de estómago, hipertensión, y muchas otras.

Siguiendo con el mismo ejemplo expuesto anteriormente, cuando estos sujetos presencian una situación imprudente de otro coche, reaccionan igual que los reactores persistentes descritos, con la diferencia de que éstos, aunque igualmente responden de una forma excesiva, sin embargo su recuperación se produce mucho antes, es decir, vuelven a su situación basal habitual con mucha mayor rapidez.

Obviamente son muchas las situaciones ambientales que pueden ser causa de nuestro estrés, pero dado que no podemos cambiar la sociedad, ni podemos escondernos dentro de una burbuja, debemos encontrar una solución en nosotros mismos e intentar enfrentarnos a las situaciones de una forma distinta y más adaptativa. Ya en el siglo XII, Henri de Mondeville decía "la alegría y la tristeza son accidentes del alma, el cuerpo se robustece con la alegría y enflaquece con la tristeza".





Fecha de publicación: Octubre 2001

Montserrat Conde Pastor
Doctora en Psicología
Departamento de Psicología Básica
Universidad Nacional de Educación a Distancia

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