¿Cómo mejorar la fuerza muscular?
La fuerza muscular es necesaria para realizar actividades
de la vida diaria con las menores molestias y riesgo de lesiones.
La edad, sobre todo a partir de la 2ª mitad de nuestra vida,
y la falta de ejercicio físico también actúan
de forma conjunta para reducir la fuerza y masa muscular.
Incluso aquellos individuos más fuertes, de forma lenta
e imperceptible pueden llegar a encontrarse demasiado débiles
para realizar las tareas más rutinarias en las últimas
décadas de su vida. El esfuerzo por desarrollar y mantener
la fuerza muscular en el presente, se verá recompensado
al asegurar la posibilidad de vivir de forma independiente
y normal en el futuro.
El entrenamiento de la fuerza aumenta además:
La densidad mineral ósea
La masa magra
La fuerza de los tejidos conectivos
Aunque el aumento en la capacidad
aeróbica ya lleva consigo un cierto incremento en la
fuerza, este es pequeño, sobre todo en la parte superior
del cuerpo. Por ello es necesario realizar actividades que
desarrollen esta capacidad de forma específica al menos
3 veces por semana. Por lo general, para aumentar la masa
muscular es preciso realizar actividades contra resistencia
o levantar pesos. Para trabajar los principales grupos musculares
(piernas, brazos, abdomen, parte superior del cuerpo) es conveniente
elegir ejercicios diferentes.
¿Cómo
trabajar y desarrollar la fuerza muscular?
Resistencia:
Los músculos deben trabajar contra una resistencia
superior a la que se enfrentan en sus actividades diarias.
Pueden ser pesos libres más o menos pesados, máquinas
u otros aparatos para trabajar grupos musculares específicos.
También se puede mejorar la fuerza mediante ejercicios
que utilicen el propio peso corporal y la acción
de la gravedad: abdominales, fondos, dominadas, elevaciones
de piernas.
Repeticiones
La acción debe repetirse el número suficiente
de veces para producir fatiga muscular.
Intensidad
Una intensidad próxima a la máxima es la
que desarrolla la fuerza con mayor rapidez. Se puede modificar
la intensidad variando el peso, el número de repeticiones,
y/o el tiempo de descanso entre las series. La fuerza
se desarrolla aumentando el peso, y la resistencia con
el número de repeticiones. Se debe procurar evitar
realizar un exceso de trabajo para prevenir el dolor muscular
o la lesión.
En su último posicionamiento
sobre la cantidad y calidad de ejercicio recomendada para
adultos sanos, el American College of Sports Medicine recomienda:
1. Un circuito que incluya
8-10 ejercicios de los principales grupos musculares
2. Aúnque una serie de cada ejercicio puede ser suficiente,
llegar hasta 2 ó 3 de forma progresiva, si el tiempo
lo permite proporcionará mayores beneficios.
3. Realice de 8 a 12 repeticiones (10-15 en mayores de 50-60
años) de cada uno de estos ejercicios hasta el punto
de fatiga.
4. Realice los ejercicios de fuerza de 2 a 3 días
por semana.
5. Utilice la técnica adecuada para cada uno de ellos.
6. Realice los ejercicios utilizando el arco articular completo
para cada grupo muscular. 7. Los movimientos deben ser suaves,
a velocidad de moderada a lenta, y manteniendo el control
tanto al levantar como al bajar el peso.
8. Mantenga una respiración normal durante cada repetición.
9. Procure coincidir con un compañero en las sesiones
de trabajo para animarse y ayudarse.
Entrenamiento
de fuerza versus fisicoculturismo
Mucha gente, especialmente las mujeres, se preocupan porque
el entrenamiento de fuerza pueda darles un aspecto musculado.
Sin embargo, aunque es posible desarrollar la musculatura
por medio del trabajo de pesas, si éste se hace con
más repeticiones y menos peso puede conseguirse mayor
fuerza y tono que aumento en la masa muscular.
Los que trabajan con pesas de forma habitual mencionan con
frecuencia la sensación de quemazón muscular
que se siente cuando los músculos se aproximan al punto
de fatiga absoluta o, lo que es lo mismo, al límite
de su capacidad de trabajo. Si bien el trabajo realizado una
vez alcanzado este punto producirá un beneficio adicional,
las consecuencias serán de un mayor dolor muscular
al día siguiente y mayor riesgo de posibles lesiones
por superar su capacidad muscular.
Como
incluir el trabajo de fuerza en sus sesiones diarias Aunque las sesiones de trabajo
aeróbico no estén específicamente pensadas
para mejorar la fuerza, se pueden incluir algunas variaciones
con resultados sorprendentes.
Caminar: incluya cuestas y series largas de escaleras
1 o 2 días por semana. Pruebe caminos montañosos
o con subidas y bajadas y cargando con una mochila de
5 a 10 kg.
Carrera: correr por terreno de subidas y bajadas o con
escalones contribuye a incrementar la fuerza de forma
sustancial. Los circuitos de carrera que incluyen estaciones
para hacer dominadas o abdominales ayudan a mejorar la
fuerza de la parte superior del cuerpo.
Ciclismo: las cuestas son muy buenas pero hay que tener
cuidado para no llevar demasiado desarrollo (cadencia
lenta de pedaleo) que puede perjudicar a las rodillas.
Con la bicicleta de montaña, los caminos que con
frecuencia obligan a ponerse de pie sobre los pedales
contribuyen a desarrollar tanto la fuerza de los brazos
y parte superior del cuerpo como la de las piernas.
Reglas básicas
para la prevención de lesiones
No se sobreentrene. Como en cualquier otro tipo de actividad
física el entrenamiento de fuerza debe hacerse
de forma gradual. Reduzca o no siga incrementando la carga
si se siente mal durante o después de una sesión
de trabajo. Sólo aumente la carga de trabajo (peso
o repeticiones) cuando note que ya no se fatiga con la
que esté realizando.
Cuando utilice las máquinas busque consejo de
alguien experimentado. Si es en un gimnasio, que sea el
monitor de la sala de musculación el que le enseñe
a utilizar las máquinas con técnica adecuada
y a fijar las cargas tanto en el principio como a la hora
de incrementarlas.
Si pretende levantar grandes cargas con pesas libres,
hágalo siempre con alguien que pueda ayudarle si
la carga es demasiado pesada. Sus músculos y articulaciones
son más vulnerables a las lesiones si tienen que
soportar un peso excesivo cuando están fatigados.
Entrenamiento
de fuerza en casa La manera más fácil
de comenzar a realizar entrenamiento de fuerza es en casa
con pesas pequeñas o utilizando el propio peso corporal.
También existen versiones domésticas de diversas
máquinas de peso. Si está considerando la idea
de comprar pesas para usar en su propio domicilio, recuerde
que las cargas pesadas deben utilizarse con ayuda de otra
persona.
Algunos ejemplos de ejercicios de entrenamiento de fuerza
para hacer en casa con un mínimo de supervisión
y equipación especial.
A. Ejercicios sencillos con pesos ligeros (1 a 2,5 kg):
Ejercicios de brazos
Bíceps. Deje los brazos estirados a los lados
del cuerpo y levante las manos hacia los hombros con
los codos flexionados, hasta que los bíceps
muestren signos de fatiga.
Tríceps. Con la mano detrás de la cabeza
y el codo mirando hacia el techo, levante un peso (ligero)
de forma repetida hasta que note cansancio. Repita con
el otro brazo.
Ejercicio de hombros
Encoja los hombros con los brazos estirados y una pesa en
cada mano.
B. Ejercicios sin pesas:
Abdominales
Tumbados sobre la espalda con las rodillas flexionadas,
y los brazos cruzados sobre el pecho, levante la cabeza
y la parte superior de la espalda del suelo aguantando
durante unos segundos. Repita hasta que note cansancio
en la musculatura abdominal.
Fondos
Se pueden hacer apoyando la punta de los pies, las rodillas,
y/o sobre los brazos de u
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Elevación lateral de pierna
Tumbado sobre el costado, levante la pierna (estirada)
tan alto