Dolor y sus tratamientos
¿Qué
es el dolor?
Dolor es una desagradable experiencia sensorial y emocional
que se asocia a una lesión actual o potencial de
los tejidos o que se describe en función de dicha
lesión. El dolor es siempre subjetivo.
Existen muchas causas de dolor, podemos tener dolores musculares,
articulares y óseos en las enfermedades reumatológicas
o por traumatismos, dolor de muelas, cefalea, dolor causado
por el cáncer, etc.
Cada uno de ellos tiene una causa diferente y precisan
medicamentos de varias clases, por ello nos vamos a centrar
en el dolor que presentan los enfermos con cáncer
por la repercusión que tiene y por que suele precisar
en etapas finales dosis elevadas de medicamentos y la asociación
de varios.
De los enfermos con cáncer avanzado, el 60-80% tienen
dolor de moderado a severo. La mayor frecuencia la presentan
los cánceres óseos y la menor las leucemias.
La prevalencia del dolor aumenta a medida que progresa la
enfermedad y éste va a ser uno de los factores que
más afecte a la calidad de vida del paciente.
¿Qué
produce el dolor?
Son múltiples las causas
de dolor:
CAUSADO POR EL CÁNCER
-
Invasión
de tejidos blandos
-
Afectación
de una víscera (hígado, riñón,
intestino, etc)
-
Afectación
ósea
-
Compresión
y/o lesión nerviosa
-
Aumento de presión
intracraneal
ASOCIADO AL TRATAMIENTO ANTITUMORAL
DEBIDO A PROCESOS INTERCURRENTES
-
Procesos infecciosos
-
Osteoartritis
-
Otros
¿Qué
tipo de dolor tengo?
Para conseguir una adecuada
analgesia es imprescindible una adecuada valoración
del dolor para conocer su causa y una cuantificación
del mismo
Es fundamental conocer bien como es el dolor, la historia
del dolor debe de incluir:
-
Tipo e intensidad del dolor (como limita
actividad, sueño)
-
Localización y zonas de irradiación
-
Características del dolor
-
Factores que lo atenúan o exacerban
-
Horario de aparición y si es
continuo episódico
-
Duración y curso
-
Clínica asociada
¿Cómo
se trata a los enfermos con dolor?
Existe un método relativamente
poco caro y efectivo para eliminar el dolor oncológico
en el 70-90% de los pacientes. El método se resume
en 5 principios:
-
“Por
boca”: Siempre que sea posible utilizar
la vía menos invasiva: oral. Otras posibles alternativas
deben ser valoradas: transdérmica, rectal, subcutánea,
intravenosa (no se recomienda la vía intramuscular).
En pacientes que presentan severos efectos secundarios
o pobre respuesta a opiáceos es útil la
vía epidural.
-
“Con
horario”: La medicación debe
ser administrada a intervalos fijos de tiempo, de forma
que la siguiente dosis sea administrada antes de que el
efecto de la previa haya desaparecido.
-
“Escalonado”:
El uso de fármacos debe realizarse de forma secuencial
según una escalera de tres peldaños.
-
“Individualizado”:
No existen dosis estándar para los opiáceos.
La dosis correcta es aquella que controla el dolor del
paciente. Los opiáceos débiles tienen techo
terapéutico (una dosis máxima diaria por
encima de la cual no se consigue un mayor efecto analgésico.
Una vez que se ha elegido un opioide y una vía
de administración, la dosis debe de ser incrementada
hasta conseguir una respuesta favorable o si aparecen
efectos indeseables o intolerables.
-
“Atención
al mínimo detalle”
¿Qué
es la escalera analgésica?
Ante la presencia de dolor
se pasa al primer escalón: Analgésicos no
opioides (Paracetamol, AAS, AINES) +/- coanalgésico.
Ante la persistencia o incremento del dolor se sube al segundo
escalón: Opioides débiles (codeína,
dihidrocodeina, dextropropoxifeno) + analgésico no
opioide +/- coanalgésico
Ante la persistencia o incremento del dolor se debe alcanzar
el tercer escalón: Opioides potentes (morfina, metadona,
buprenorfina) +/- analgésico no opioide +/- coanalgésico.
Si un fármaco deja de ser efectivo, no debe sustituirse
por otro de eficacia similar, sino que debe prescribirse
otro que sea claramente más potente.
¿Cuáles
son los analgésicos no opiáceos?
Algunos fármacos de este grupo son el Paracetamol,
el ácido acetil salicílico y otros AINES como
el ibuprofeno.
Aspirina: Es muy efectiva en
los dolores óseos.
Efectos secundarios: Irritación gástrica,
dolor epigástrico.
Paracetamol: No tiene actividad
antiinflamatoria. El paracetamol es el fármaco de
elección para el tratamiento del dolor leve-moderado.
Es la alternativa cuando no se puede usar por alguna causa
la aspirina.
Antiinflamatorios no esteroides (AINES):
Constituido por un grupo numeroso de fármacos, con
perfiles analgésicos similares.
Especialmente indicados en
Tienen techo terapéutico. Si no se consigue un adecuado
control del dolor con ellos debe añadirse un opioide.
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