¿Qué
es la escoliosis? La
escoliosis es una desviación de la columna vertebral vista
de frente, ocasionando una curva, que se acompaña de rotación
de los cuerpos vertebrales y de la aparición de una giba.
Aproximadamente un 10% de la
población presenta una leve asimetría del tronco que
puede considerarse una variante de la normalidad. Las curvas de
más de 10º son anormales y en los niños en crecimiento
pueden progresar ocasionando problemas funcionales y estéticos
importantes.
Es importante no confundir
la escoliosis, en la que el paciente no puede corregir de forma
voluntaria su deformidad, con la actitud escoliótica, en
la que el paciente si puede corregirla, cuando se le solicita.
Causas de escoliosis
Las causas son variadas, la más
frecuente es la conocida como escoliosis de causa desconocida
o idiopática, que es un 75 % aproximado de los casos.
Aunque hoy en día no sabemos
cuál es la causa de esta deformidad, posiblemente esté
ocasionada por varios factores, entre ellos el genético,
ya que en algunos casos se ha visto la existencia de antecedentes
de escoliosis en los familiares de estos pacientes.
Dentro de las causas conocidas
se encuentran:
Las
secundarias a otro problema, como puede ser una diferencia en
la longitud de las piernas, o a un espasmo muscular como el
que aparece en hernias de disco o tumores.
En estos casos la escoliosis desaparece una
vez corregido el problema principal. Escoliosis
congénitas: Aparecen desde el nacimiento y se deben
a malformaciones vertebrales.
Puede ser por una hemivértebra, tan solo
se forma la mitad de ella, tomando la forma de una cuña, que
favorece la formación de la curva.
También pueden aparecer por la presencia
de una barra ósea que une varios cuerpos vertebrales
impidiendo el correcto crecimiento de la vértebras
y favoreciendo la formación de la curva. En estos casos
se deberá descartar la presencia de malformaciones
en otros órganos, como pueden ser los riñones,
el corazón, etc. Escoliosis
neuromusculares, aparecen en enfermedades como la parálisis
cerebral, la espina bífida, o enfermedades musculares
como la enfermedad de Duchenne. Otras
escoliosis, aparecen asociadas a enfermedades más
raras como la osteogenesis imperfecta, las mucopolisacaridosis,
el síndrome de Marfan, o la neurofibromatosis.
¿Cuándo sospechar una escoliosis?
Las escoliosis idiopáticas
no suelen dar ningún síntoma, no producen dolor, y
en ocasiones las deformidades son leves o las curvas están
compensadas, por lo que su detección suele ser a raíz
de un reconocimiento médico durante la edad escolar, o bien
por los padres que aprecian cierta asimetría en el niño
como puede ser un hombro más alto que otro.
En las formas secundarias dependiendo
de su causa, además de la deformidad, podremos encontrar
dolor como en las fracturas o los tumores, pérdida de masa
muscular y fuerza como en las neurológicas, etc.
¿ Cómo
se diagnostica la escoliosis ?
El diagnóstico se realiza
por la inspección. La evaluación dará el diagnóstico,
la gravedad de la escoliosis y permitirá hacer una estimación
del pronóstico de la escoliosis.
Cómo
cualquier otra enfermedad, la historia clínica es
muy importante, se preguntará por la edad de inicio
de la deformidad, por si ha ido en aumento desde que se
descubrió. Es
importante conocer si hay antecedentes familiares. Si
hay dolor, si existe debilidad muscular o alteraciones en
la sensibilidad de las extremidades. Una
vez recogidos los datos anteriores, el médico observará
el aspecto del paciente. Se valorará cómo
camina y se hará una exploración neurológica
con vistas a descartar una escoliosis secundaria a una enfermedad
neuromuscular. Posteriormente
se inspeccionará la espalda, viéndose si el
tronco es simétrico, si las escapulas están
a la misma altura, si existe una simetría o no, de
las caderas. Se pedirá al paciente que se doble hacia
delante, observando si existe rigidez o si hay una desviación
al agacharse. El médico observará si existen
gibas o chepas, midiendo la altura de las mismas. En los
niños se observará si han aparecido los caracteres
sexuales secundarios, como es la aparición de vello
púbico o el desarrollo de las mamas, entre otros,
eso dará información del potencial que tiene
aún el paciente por crecer. Se medirá la talla
del paciente con el fin de en las sucesivas consultas ver
la progresión del crecimiento.
Explorado el paciente, si se detecta una escoliosis, se
solicitará una teleradiografía anteroposterior
de columna, en la que se pueda visualizar toda la columna
vertebral. En ella el médico podrá ver la
curva o las curvas que presenta, ver en que porción
de la columna se sitúa, es decir si es dorsal, lumbar
o dorso lumbar. Podrá medir cuantos grados tienen,
si existen malformaciones vertebrales, así como el
grado de rotación que presentan los cuerpos vertebrales.
En dicha radiografía podrá valorarse si el
paciente ha finalizado o no el crecimiento.
En caso de que en la exploración se hayan detectado
otros signos aparte de la escoliosis, tendrá que
realizarse las pruebas oportunas para el diagnóstico
de la enfermedad causante de la escoliosis.
¿Cuál es el tratamiento de la escoliosis?
Las escoliosis secundarias a otras
enfermedades deberán recibir el tratamiento oportuno a esa
enfermedad.
En las escoliosis idiopáticas,
dependiendo de los grados de la curva, de como evolucione ésta,
de la gibosidad, de la edad del paciente y del grado de maduración
ósea se optará por un tratamiento u otro.
La vigilancia, el uso de corsés
y la cirugía serán los tratamientos que se usarán.
El ejercicio, las manipulaciones
o la estimulación eléctrica no se han demostrado efectivas
para esta patología.
De
forma general podemos decir que aquellas curvas que son menores
de 20º sólo deberán ser vigiladas de forma periódica,
con el fin de ver si la curva evoluciona, es decir, si aumenta
o no. Cuando
la curva mide entre 20 y 50º el tratamiento consistirá
en un corsé, dependiendo de la localización
de la curva, se elegirá el tipo de corsé.
El corsé se confeccionará por un técnico
ortopédico, siendo el médico quien debe vigilar
que el corsé esté bien confeccionado, adaptado
y realice la función de contención que se pretende.
Con este tipo de tratamiento se pretende contener el aumento
de la curva. El paciente deberá ser vigilado regularmente
cada 4-6 meses, para ver si la curva aumenta y si el corsé
logra contener las curvas, así como si hay que hacer
modificaciones en el corsé o cambiarlo.
El uso por el adolescente en muchas ocasiones se convierte
en un problema, ya que éste lo rechaza por motivos
estéticos, y limitarle parcialmente su vida de relación
y actividades deportivas. Por esto, se intentará siempre
que sea posible, el uso de corsés bajos, que no sobresalgan
de las ropas. Sea deberá recordar al paciente y sus
familiares que el uso debe hacerse 23 horas al día
usando la hora restante para el aseo y la realización
de unos ejercicios de flexibilización. En ocasiones
y siempre teniendo en cuenta el tipo de curva y su potencial
de poder aumentar, se puede optar por un corsé de uso
nocturno. Una vez finalizado el crecimiento se procederá
a la retirada del corsé de una manera progresiva. En
aquellas curvas que superan los 50º deberán remitirse
al cirujano ortopédico para tratamiento quirúrgico,
que tras valoración del caso, si está indicado,
procederá a la corrección de la curva mediante
la unión de las vértebras mediante injertos
óseos y unas barras metálicas. Deberá
tenerse en cuenta la edad y la estatura del paciente, ya que
tras la cirugía se limitará el crecimiento del
paciente.
En los pacientes que han finalizado el crecimiento, no es preciso
de entrada un tratamiento, como norma general, las escoliosis de
menos de 30º no progresan una vez finalizado el crecimiento.
Pronóstico y complicaciones
El pronóstico dependerá
de la causa que motive la escoliosis.
En la escoliosis idiopática
dependerá del tipo de curva, de los grados que tenga y la
velocidad de progresión de la curva, y de la edad de aparición.
De forma general aquellas curvas que aparecen a edad más
temprana son de peor pronóstico, así como aquellas
que evolucionan rápidamente. En las escoliosis idiopáticas
durante el periodo que precede al estirón puberal existen
más posibilidades de que las curvas de la columna aumenten,
por lo que requerirán un control más frecuente.
Las complicaciones que puede presentar
la escoliosis son fundamentalmente dos:
Por
un lado la deformidad de la columna produce un defecto estético. Por
otro lado las deformidades severas de la caja torácica
pueden producir dificultades respiratorias.
Prevención y Factores de
No
existe forma de prevenir la escoliosis idiopática, siendo
deseable su detección temprana, con el objetivo de descartar
formas secundarias de escoliosis así como por intentar controlar
la progresión de las curvas.
Una pregunta muy común es
si los niños o jóvenes con escoliosis pueden o no
hacer deporte, la respuesta es que no se deben mantener actitudes
rígidas respecto al deporte, debiéndose permitir al
paciente su realización.
Otra pregunta frecuente, es si las
mochilas que llevan los niños al colegio pueden ser la causa
de la deformidad, la respuesta es que no existe evidencia de que
dicha carga sea el origen de la deformidad.
Lo mejor es que durante la edad de
crecimiento se realice una exploración de los niños
para descartarla, esto se puede realizar por los pediatras durante
las revisiones escolares. Si tiene antecedentes familiares, o si
presenta asimetría en los hombros, en las caderas o en caso
de gibas patentes, debe remitirse a un especialista, como puede
ser el médico rehabilitador.
Fecha de publicación: Enero 2001
Dr. Carlos Fernández- Bravo Martín Facultativo Especialista de Área de Rehabilitación
Hospital La Mancha Centro
Alcázar de San Juan. Ciudad Real