De las cinco especies que existen en el continente europeo, en España sólo se encuentran tres de éstas que son la víbora áspid, víbora europea y víbora común. Esta familia se caracteriza por tener dos colmillos anteriores acanalados, por donde inyecta el veneno. La mordedura se forma de dos incisiones paralelas de aproximadamente 2mm de longitud y separados entre sí por 6mm. El veneno es muy similar en las tres especies.
La mortalidad por picadura en España es menor del 1%, siendo además el 50% de estas mordeduras asintomáticas. Esta variedad se debe a diversos factores como la edad, la ropa de la víctima, el estado de salud de la misma o la cantidad de veneno inoculado.
En los casos de mordeduras por crotálidas existe casi de forma inmediata destrucción del tejido lesionado dando clínica local:
- Dolor intenso irradiado a toda la extremidad, que cede paulatinamente.
- Ganglio local doloroso.
- Inflamación de aparición inmediata que aumenta en 36-72 horas y que puede clasificarse en:
- Leve: Afectación local.
- Moderado: Afecta a todo el miembro.
- Severo: Sobrepasa la raíz del miembro y puede difundir al tórax o abdomen generalizándose.
Posteriormente aparecen equimosis y zonas lívidas blancuzcas, siendo la inflamación fría y dura.
Gangrena limitada al punto de inoculación, frecuente en los casos graves o tras mantenimiento prolongado de torniquete.
La clínica general suele ser de intensidad variable y no se suele manifestar en los casos leves:
- En las primeras horas se producen hasta en un 60% nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, es decir, trastornos digestivos.
- En un porcentaje similar pueden aparecer alteraciones cardiovasculares consistentes en bajada de tensión arterial y taquicardia.
- Las manifestaciones neurológicas consisten en dolores de cabeza y mareos en los casos leves, y convulsiones, e incluso lesión de nervios centrales si hay mayor gravedad.
- No es raro encontrarse insuficiencia renal.