Una vez preparado el colon y vacío completamente de heces, se podrá examinar adecuadamente tanto la forma del mismo (anatomía) como la existencia de posibles patologías que asienten a este nivel. Para ésto se le conducirá a la sala de radiología y se le pedirá que se tumbe en una mesa de exploración radiológica. A continuación se le introducirá una cánula a través del recto, por la cual se administrará un agente de contraste (Bario). Se le inyectará la cantidad de bario que sea necesaria para rellenar el colon en su totalidad y visualizar sus diferentes regiones anatómicas: recto, sigma, colon descendente, colon transverso, colon ascendente y ciego. Para rellenar con contraste todo el colon y hacernos una idea más clara del estado del mismo, puede ser necesario que cambie de posición en la mesa de radiología durante la prueba, o que incluso el radiólogo tenga que cambiar la situación de la mesa o su inclinación.
Mediante la "técnica de contraste simple" (Bario) se rellena el interior del colon, dándonos una idea de su morfología, anatomía y de si existen lesiones en el mismo. Mediante rayos X se estudiará dicha anatomía y si existen posibles patologías. Los hallazgos de la prueba (enema opaco) se documentarán mediante la realización de radiografías del colon, tomadas en diferentes ángulos y en distintos momentos de la exploración.
En ocasiones puede ser útil realizar una "técnica de doble contraste". Esta técnica consiste en rellenar el colon mediante la administración de Bario en un primer momento y luego, tras ser expulsado éste, administrar aire (segundo método de contraste). La peculiaridad de esta técnica consiste en que el bario administrado inicialmente, se adhiere a la pared del colon y mediante la distensión del colon proporcionada por la administración posterior de aire, se hacen más patentes los pequeños defectos de la mucosa (úlceras de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, pólipos de pequeño tamaño difíciles de visualizar). Por el contrario, el enema de contraste simple (sólo contraste con Bario) es la técnica de elección en caso de que exista sospecha de una lesión obstructiva en el colon (pólipos, cáncer), divertículos o colitis isquémica.
Por lo general, el enema opaco es una prueba incomoda pero no dolorosa. Las molestias derivadas de esta prueba pueden deberse a que hace falta introducir una cánula en el recto (para inyectar el contraste) y a que el colon se distiende con la administración del agente de contraste (Bario y en ocasiones aire).
Con respecto al riesgo de que la realización de un enema opaco pueda causar alguna complicación, es importante destacar que las probabilidades de que aparezcan complicaciones son extremadamente raras. Entre las complicaciones que se han descrito asociadas con esta técnica diagnóstica cabe mencionar las perforaciones del canal anal/recto (por una introducción traumática de la cánula a través del ano) o la perforación de un divertículo del sigma si se administra el contraste a alta presión o si el paciente presenta un cuadro de diverticulitis aguda que debilite la pared del divertículo.