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Vivir sano

Estimulación temprana para niños de 0 a 3 meses

Domingo, 6 de febrero de 2000.

familiaPor estimulación temprana se hace referencia a las técnicas educativas o rehabilitadoras utilizadas para tratar global, y en su caso específicamente, a los niños deficientes o con probabilidad de serlo.

Sin embargo, también se aplica a la educación infantil, ya que las necesidades educativas del niño pequeño y del recién nacido, no son exclusivas de un determinado sector infantil (sordos, ciegos...) sino que son necesarias en toda la población infantil de 0 a 4 años.

Es un periodo de vida en el que aparecen adquisiciones básicas esenciales como el control de los movimientos de la cabeza, de la posición de sentado, la coordinación visual y manual, auditiva, perceptiva, la adaptación de los sentidos al nuevo entorno y en el que se establecen las primeras relaciones con determinados adultos.

La estimulación natural, espontánea, no es suficiente pues no nos asegura que el niño tenga las oportunidades precisas y suficientes para un desarrollo adecuado.

Es imprescindible ayudar, orientar y guiar el desarrollo infantil desde las primeras edades porque el control sistemático del desarrollo infantil en todos sus aspectos, nos va a permitir en algunas ocasiones, prevenir deficiencias, corregir desviaciones o simplemente facilitar el aprendizaje.

Durante la primera etapa del desarrollo del niño, las acciones de los padres y su comportamiento afectivo con su hijo influyen en el desarrollo de determinadas potencialidades del niño.

fam3Actividades de cero a tres meses

El primer año de vida del bebé se caracteriza por ser un periodo en el que se suceden, con gran rapidez, una serie de logros muy importantes.

El primer año se divide en trimestres con el fin de facilitar la aplicación de los ejercicios propuestos, y que se explicarán a lo largo de cuatro artículos, uno por trimestre.

Las conductas se suceden en un orden, aunque son orientativas y varían en función de las características del niño y del entorno.

Las actividades deben adaptarse a las circunstancias individuales y en su caso colectivas en las que vaya a realizarse.

Tono muscular

Ejercicios de relajación

Enrollar al bebé: Coja al bebé con una mano por la nuca y, con la otra, por los muslos, el bebé se pliega así sobre sí mismo, recobrando la posición fetal.  Esta postura le calma y le relaja.

Cogerlo en brazos: Coja al niño en brazos con un solo brazo, de forma que la cabeza del bebé se apoye en su antebrazo mientras la mano de ese mismo brazo llega hasta debajo de las piernas del bebé. Así, podrá acariciarle con la otra mano.

Mecerle: Consiste en coger al bebé y balancearle. Puede hacerlo de dos formas, colocando al bebé boca abajo en sus brazos y meciéndole, o balanceándole mientras le tiene en posición vertical pegado a su pecho sujetándole la cabeza.

fam4Posturas básicas

Tumbado

Maniobra de la bufanda o del abrazo

Tumbado boca arriba coja el antebrazo del bebé, por encima de la muñeca, y lo llévelo hacia el hombro contrario, como si quisiera tocarle la oreja, cuando note que hay una dificultad para extenderlo más, pare un par de segundos y deje que el brazo vuelva a su posición normal. Haga lo mismo con el otro brazo. La extensibilidad de ambos brazos debe ser prácticamente igual. Este ejercicio puede realizarlo dos o tres veces seguidas y varias veces al día.

El abrazo

Es el mismo ejercicio  que el anterior, pero llevando los dos brazos del bebé a la vez. Tumbado boca arriba coja el brazo derecho del niño con su brazo derecho y el izquierdo con el izquierdo, y lleve sus manos cerca de las orejas del lado contrario. Espere un par de segundos y suéltele; repita el ejercicio dos o tres veces. Este ejercicio lo puede realizar desde que el bebé es un recién nacido, pero a partir de la cuarta o quinta semana de vida le resultará más cómodo.

Abrir y cerrar las piernas

Boca arriba se le coge por las rodillas y con movimientos muy suaves abra y cierre sus piernas hasta el punto en que note resistencia.

Extender las piernas

Boca abajo  coja con suavidad las piernas del bebé y estírelas, manteniéndole uno o dos segundos en esta postura y dejando que después vuelva a su postura inicial.

Cogerlo en brazos

Cójale en sus brazos, en posición vertical y sujetándole la cabeza, y déjele en esta posición un rato.

Peinarle las piernas

Tumbado boca abajo, con un cepillo de cerdas suaves, o una brocha de maquillaje, "peine" las piernas del bebé desde la cadera hasta los dedos del pie, por la parte de afuera.

Peinarle los brazos

Repita el ejercicio anterior, pero con los brazos. Se comienza por los hombros y se baja hasta las manos.

De pie

Son pocas las actividades que se pueden realizar teniendo al bebé de pie, puesto que ésta no es la postura más adecuada para el primer trimestre, no obstante, se pueden aprovechar algunos reflejos que aparecen en esta posición, como son los de la marcha automática, enderezamiento y salto del escalón.

Flexionar las rodillas

Coja al niño por el tronco a la altura de las axilas, y póngale sobre una superficie dura. Con movimientos suaves elévele y bájele, de tal forma que al tocar la superficie le deje caer un poco para que flexione las rodillas.

Subir escalones

Sujete al bebé igual que en el ejercicio anterior y aproxímele al borde de una mesa, haciendo que con el pie toque el borde. Este contacto le provocará una reacción parecida a la de subir una escalera, flexionará la pierna, la subirá por encima de la mesa e, inmediatamente, hará lo mismo con la otra.

Andar

Si a continuación del anterior ejercicio inclina hacia delante el tronco del recién nacido, o del bebé en su primer trimestre, podrá observar cómo se produce el reflejo de la marcha automática.

fam5Posturas opcionales

De rodillas

Semiflexión

Ponga al bebé encima de sus piernas y de espaldas a usted, apoyando su cabeza en su pecho, cójale por debajo de las nalgas dejando que se apoye en su brazo, poco a poco retírele el brazo y déjele  unos instantes de rodillas.

Sentado

Desde los primeros días puede coger al recién nacido y colocarlo en posición sentado sosteniéndole la cabeza; la forma más cómoda es colocándole su mano sobre la cabeza y mantenerlo así un par de segundos. En esta posición el niño vuelve a encontrarse con todo su cuerpo, a enrollarse de la misma forma que lo hacía en el ejercicio que hemos llamado "enrollar al bebé",  es decir, con las piernas flexionadas, los brazos hacia delante y juntos, las manos juntas, el torso y la nuca inclinados hacia delante.

Recuperar el equilibrio

Mantenga al bebé sentado sosteniéndole con una mano la cabeza mientras con la otra le da un dedo que cogerá fuertemente. Si desequilibramos al niño hacia atrás o a un lado observaremos que la cabeza se  inclina hacia el lado opuesto para recuperar el equilibrio.

Tronco

Reptar

Tumbado boca abajo, si presiona la planta de sus pies aparecerán movimientos reptatotrios, que harán que el bebé se mueva arrastrándose.

La mayoría de los bebés tienden a reptar, si  se les deja en medio de su cuna, reptan hasta encontrar un tope con la cabeza.

Dorsales 

Cuando el niño empieza a mantenerse apoyado sobre sus antebrazos, aproveche esta postura para ofrecerle todo tipo de juguetes para facilitarle esta posición. 

Elevación del tronco

Tumbado boca abajo le ponemos la mano debajo de su pecho y le hacemos caricias muy suaves.

Tumbado boca abajo le acariciamos la espalda. Puede acariciarle con ambas manos situándolas en sus hombros y acariciando toda su espalda. O utilizar peines, cepillos, esponjas...

Abdominales

Contraer el abdomen

Tumbado el bebé boca arriba, sujétele por las piernas mientras con el dedo  índice traza una raya por debajo del ombligo; el abdomen del bebé se contraerá, espere unos segundos y vuelva a realizar el movimiento entorno al ombligo. Este ejercicio refuerza los músculos abdominales.

Tumbado el bebé boca arriba le coja las piernas del bebé,  dóblelas y ejerza una ligera presión sobre el vientre, de poco tiempo, un par de segundos, esto le hará contraer el abdomen. Este ejercicio también mejora la respiración torácica.

Volteo

Boca abajo, cuando el bebé se sostiene sobre sus  antebrazos aprovechamos para despegarle un brazo del suelo donde esté apoyado, le mantenemos unos segundos con nuestro apoyo y le soltamos. Lo mismo con el otro brazo. Este ejercicio, como cualquier otra actividad que le ayudemos a conseguir una nueva adquisición, se hará siempre cuando ya esté dominando la anterior; esto es, si acaba de ponerse sobre sus antebrazos no realizaremos el ejercicio, sino que esperaremos a que más o menos domine su nueva postura para incitarle a la siguiente.

Cabeza

Control cefálico

Estando el niño tumbado boca arriba le damos los dedos índices de nuestras manos para que los agarre, debido a la fuerte presión de los primeros meses nos será posible subir al niño hasta la posición de sentado tirando despacito de él. Una vez sentado le soltamos y le mantenemos  en esta postura un par de segundos y le soltamos despacito sujetándole la cabeza.

Seguir un objeto

Tumbado boca arriba enséñele un objeto que le guste y muévalo despacio para que vaya girando la cabeza de lado a lado. Los objetos pueden tener música o no. Es bueno coordinar ambos, unos días con y otros sin. Este mismo ejercicio se puede hacer tumbado, boca abajo y sentado.

Pellizcarle la nuca

Tumbe al niño boca abajo y pellízquele suavemente la nuca, poco a poco el niño irá levantando la cabeza. Este mismo ejercicio lo puede realizar tomando al niño por la tripa; pase un brazo suyo entre las piernas del bebé y lleve la mano hasta el cuello dejando este libre, mientras con la otra mano le pellizca suavemente.

Cara

Acaricie suavemente la cara del bebé.

Acariciar la cara del bebé.

Movimientos bucales

Con un chupete acariciamos las comisuras de los labios, el bebé torcerá la boca del lado que se le está acariciando. Haga lo mismo acariciando la parte superior e inferior del labio. Con un cepillo suave rócele los labios para que los movilice.

Mofletes

Acariciamos los mofletes del niño con un algodón, la punta de un pañuelo con el fin de que se produzca un cambio en su expresión

fam6Órganos sensoriales

Visión

Movimientos oculares

Sirven los mismos ejercicios que se han utilizado para el control cefálico y seguimiento de objetos.

Pelotas

Con pelotas de distintos colores o solamente con una, tumbe al bebé boca abajo y haga rodarlas pelotas delante suyo muy despacio, para que intente seguirlas. Alrededor del tercer mes puede hacer intentos de despegar el brazo con intención de atraparlas. Se hace rodar solamente una. Debe seguirla por el movimiento en sí, cuando se interese por el ejercicio haga rodar varias pelotas a la vez.

Botar pelotas

Para trabajar los movimientos verticales puede hacer botar pelotas grandes delante del bebé, y después pelotas más pequeñas. Es conveniente mantener una distancia de 40 cm. para que pueda seguir con facilidad el movimiento que tiene enfrente.

Fijación visual

Cuelgue en su cuna muñecos, pelotas,... desde los primeros días, para que fije la vista en ellos cuando quiera. Es mejor ponerlos por la parte de afuera para evitar que puedan desprenderse y molestar al bebé mientras duerme, si está despierto pueden estar dentro, siempre que no sean de material peligroso.

Comidas

Antes de darle de comer sujétele en sus brazos y mírele a los ojos a la vez que le habla. Después de comer, el bebé está relajado y puede dedicarle más tiempo a la actividad anterior.

Audición

Seguimiento visual y auditivo

Si en los ejercicios de seguimiento visual se trabaja con sonajeros se está estimulando, al mismo tiempo, la audición y la visión.

Lo mismo sucede con los ejercicios de control cefálico en los que utilizamos la voz para que el bebé levante la cabeza para seguirnos.

Se puede:

  • Utilizar móviles (pequeños muñecos que cuelgan de un bastidor y se mueven por encima de la cabeza del niño) con sonido y sin sonido.
  • Utilizar sonidos en distintas direcciones.
  • Hablar al bebé de frente, al oído izquierdo,  al derecho, por detrás.
  • Sonidos provocados por el bebé
  • Cuando el bebé emite un sonido, es conveniente poner cara de satisfacción, dele a entender la alegría que le ha provocado con sus ruidos.

Olfato

Olores distintos

Cuando realice los ejercicios de olfato debe prestar atención a que las sustancias elegidas no sean nocivas;  debe tener cuidado para no introducirlas en la nariz,  que no sean desagradables...

Esta actividad con el bebé consiste en oler frutas frescas, esencias...

Gusto

Dependiendo de la edad del bebé y de su dieta, consulte con su pediatra la posibilidad de mojarse usted el dedo con un poco de zumo de naranja y dárselo a chupar. También puede utilizar limón rebajado en agua, piña, melocotones...

Tacto

Boca arriba / bocabajo

Con las yemas de los dedos acaricie suavemente el cuerpo del bebé, espere unos segundos y presione con suavidad toda su piel, espere unos segundos y vuelva a acariciarle.

Extremidades superiores

Manos

Abrir las manos

Se coge la mano del niño y se acaricia suavemente el torso de dicha mano, hasta conseguir que quede abierta o semiabierta.

Otro ejercicio consiste en acariciar los dedos del bebé uno a uno.

Tumbado boca abajo ponga sus manos en los hombros del bebé y con palmadas suaves vaya acariciando sus brazos hasta llegar a sus manos.

Lenguaje

Aproveche cuando el bebé esté despierto para emitir sonidos frente a él. Utilice sonidos diferentes, como aplaudir, silbar bajito, hacer ruidos con la lengua, sonajeros. Se pueden emplear distintos sonidos, pero no más de dos a la vez, y es conveniente hacer pausas entre ellos.

Al coger al niño en brazos aproveche para decirle su nombre y más adelante, llámele cuando no le vea, para que busque de donde viene la voz.

Otras actividades que puede realizar junto con su bebé son jugar a hablar utilizando tonos de voz diferentes, agudos, graves, cantos; mover los labios sin emitir sonidos y hablarle en voz baja; hablarle bajito cerca del oído izquierdo y luego del derecho; jugar con él a vocalizar; y decirle el nombre de las cosas cuando se las enseñemos.

Su relación con el entorno

Es aconsejable mantener un ambiente agradable para el bebé en cuanto a temperatura, ruidos, luminosidad, cambiarle de postura de vez en cuando, no dejarle llorar e intentar encontrar la causa de sus lloros, calmarle y disponer de lo que el niño precise (pañales, chupete, comida, etc.); todo ello  le ayudará a tener buena disposición hacia su entorno, a ser menos irritable y estar más atento y ser más observador de lo que ocurre en ese ambiente al que intenta acomodarse.

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