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Vivir sano

Uñas frágiles y quebradizas

Martes, 6 de noviembre de 2001.

Uñas frágiles y quebradizasLa fragilidad y tendencia a la fragmentación de las uñas constituye un problema muy frecuente que, aunque no grave, puede preocupar a la persona que lo sufre, debido a sus repercusiones estéticas y a la dificultad que supone para realizar muchas de las tareas cotidianas. Todo esto hace que la fragilidad de las uñas sea uno de los principales motivos de consulta con referencia a las uñas en la consulta del dermatólogo.

¿Por qué se rompen las uñas?

Lamentablemente, el problema de las uñas quebradizas suele originarse por diversos factores que actúan unidos, de forma que no suele ser posible eliminar el problema de forma rápida y con un solo procedimiento. Estas causas pueden ser locales, es decir por agentes nocivos que afectan directamente a manos y uñas, o sistémicas, como reflejo de enfermedades generales en las que también se deteriora la flexibilidad y dureza de las uñas.

Cualquier proceso inflamatorio o infeccioso de los dedos puede producir alteraciones transitorias en las uñas, que normalmente se resuelven progresivamente, bien cuando se trata la enfermedad puntual, o incluso sin utilizar ningún tratamiento específico. El ejemplo más típico es la infección por hongos de las uñas (onicomicosis), para la que ya existen tratamientos eficaces que suelen conseguir la recuperación, lenta pero completa, de las uñas.

Pero en otros muchos casos, las uñas muestran alteraciones y tendencia a abrirse en capas o fracturarse ante rozamientos o pequeños traumatismos, habituales en las tareas cotidianas, sin que se hayan producido problemas previos en los dedos. En estos casos, el problema puede residir en enfermedades generales que pueden repercutir en las uñas (en especial anemia, endocrinopatías, alteraciones renales o hepáticas o déficits vitamínicos). Es además importante descartar que el problema sea de origen medicamentoso, ya que un gran número de fármacos pueden alterar lentamente el crecimiento normal de las uñas, sin que la persona que los utiliza perciba el problema.

¿Cómo se rompen las uñas?

Las uñas pueden romperse de forma diferente en cada individuo, aunque muchas personas pueden sufrir el problema en todas sus presentaciones. Las dos formas más frecuentes son la onicosquisis ( la exfoliación en láminas o capas transversales a partir del borde libre) y la onicorrexis (la fisuración en sentido longitudinal, con aspecto indentado del borde libre). Otras formas menos frecuentes son la traquioniquia (aspecto mate y rugoso de la superficie), acanalamientos longitudinales, y onicólisis (despegamiento de la lámina del lecho ungueal). Todos estos términos, manejados por el especialista, no se refieren a enfermedades diferentes, sino más bien a distintas manifestaciones de un mismo problema.

¿Cómo se diagnostica el problema?

Lamentablemente, no existe ninguna prueba específica que determine de forma simple el origen de la fragilidad de las uñas. El diagnóstico de cada paciente debe ser individualizado y orientado por el especialista (en este caso el dermatólogo), que evitará la realización de pruebas innecesarias y excesivas, o cultivos repetidos que tan sólo retrasan el tratamiento. Es muy frecuente que tras un estudio adecuado, no se encuentre una causa específica del problema. Es en estos casos, que suponen la mayoría de las consultas por este problema, en los que es más importante establecer unas medidas protectoras para el cuidado diario de manos y uñas, y como factor fundamental para su recuperación.

Curiosamente, es posible que el propio paciente que consulta sea el causante fundamental del problema, debido a la repetición de hábitos inconscientes o "tics" en los que manipula, o daña sus propias uñas. En estos casos, es sorprendente la mejoría en cuanto el individuo toma conciencia del problema y elimina el hábito perjudicial.

¿Tratamiento local o general para las uñas frágiles?

En los casos en que se identifique una causa específica, su tratamiento es fundamental para que las uñas recuperen dureza y consistencia. Lamentablemente, en muchos casos este apartado queda sin respuesta, por lo que los consejos del dermatólogo deben atender al alivio de las molestias del paciente, sin caer en el uso de productos de utilidad dudosa y que en ocasiones pueden ser perjudiciales, tanto desde el punto de vista médico como económico.

Todos los pacientes con uñas frágiles deben mantener una serie de cuidados higiénicos sencillos, pero que deben ser seguidos de forma escrupulosa como parte fundamental de la resolución del problema.

Las uñas deben mantenerse limpias y cortas, cuidando periódicamente el borde libre con una lima suave. Además, debe evitarse la inmersión repetida de las manos en agua y el contacto con jabones, detergentes o productos químicos en general. Es recomendable utilizar guantes de goma o plástico, siempre que tengan una cubierta interior de tejido, o se utilicen sobre unos guantes de algodón. Hay que tener en cuenta que es contraproducente usar guantes con el interior húmedo por la sudoración, ya que empeorará el problema de las uñas.

Las cremas protectoras o "guantes blancos" son compuestos a base de glicerina y silicona, que pueden proteger las manos y uñas, tan sólo parcialmente y durante periodos cortos. En ningún caso pueden reemplazar al uso continuado de guantes protectores tradicionales.

¿Se deshidratan las uñas?

Los mismos factores que ocasionan sequedad y deshidratación de las manos, actúan sobre las uñas y empeoran notablemente el problema de la fragilidad. Es muy importante evitar estas situaciones con que suele ser un factor agravante en los casos de uñas quebradizas. Para ello, tras mojarse las manos deben aplicarse cremas o ungüentos protectores a base de glicerina, vaselina o siliconas, y la utilización habitual de productos humectantes como los que contienen urea o alfa-hidroxiácidos.

¿Son perjudiciales los esmaltes de uñas?

El empleo de esmaltes de uñas es controvertido, y aún más en casos de uñas frágiles. Se admite que tienen efecto protector y pueden prevenir la deshidratación de la lámina ungueal, pero su uso supone, lógicamente, la aplicación concomintante de un quitaesmalte, que puede ser perjudicial. A pesar de que la composición de estos cosméticos mejora día a día, no es raro que se produzcan irritaciones y dermatitis debido a su uso reiterado. Por ello, si se decide el uso de esmaltes, no es aconsejable retirarlos ni reaplicarlos más de una vez por semana.

¿Qué otros tratamientos locales son útiles para las uñas frágiles?

Los endurecedores ungueales proporcionan una mayor consistencia a la lámina ungueal, contribuyendo a la disminución de fisuras y roturas. En la actualidad, suelen formularse a base de sustancias poco alergizantes (acrilatos y poliamidas) que sustituyen al formaldehido, origen de muchas reacciones de intolerancia.

Las uñas artificiales o de plástico pueden utilizarse como recurso cosmético en casos de alteraciones graves e inestéticas de las uñas. Se fabrican a base de resinas, y se adhieren a la lámina por medio de colas acrílicas. Si se mantienen durante más de unas horas, o se retiran de una forma inadecuada o poco cuidadosa, pueden empeorar la alteración de la uña, por lo que sólo deben usarse como un remedio muy transitorio, puntual.

Las uñas esculpidas, y su variante "uñas de porcelana" (endurecidas con polvo de silicio), consisten en la aplicación de un gel o pasta directamente sobre la uña, de forma que al endurecerse se pueden modelar a voluntad. Debido al crecimiento continuado de la lámina, las uñas esculpidas se desplazan lentamente hacia delante, por lo que deben ser retocadas de forma periódica. A pesar de que en ocasiones pueden ocasionar intolerancias, este método pueden proporcionar una solución estética en enfermedades de las uñas para las que no existe tratamiento efectivo hasta la fecha.

¿Sirven realmente los tratamientos orales en caso de uñas quebradizas?

Es muy frecuente que a los pacientes con fragilidad ungueal se les ofrezcan gran cantidad de tratamientos supuestamente específicos o avalados científicamente para su problema. En casi todos los casos, estos tratamientos no parten del dermatólogo, y suelen finalizar en desánimo y frustración en cuanto los pacientes comprueban que su problema persiste a pesar del desembolso económico.

Excepto en las situaciones particulares en las que se demuestre que existe un déficit específico, no existen pruebas definitivas acerca de la eficacia de los tratamientos por vía oral que incluyen oligoelementos, vitaminas A, B y C, cistina, metionina, gelatinas y ácidos grasos esenciales. De todos los complejos vitamínicos existentes, posiblemente los que incluyen biotina a dosis elevadas (2´5 mg/día) sean los más eficaces, siempre utilizándolos durante varios meses seguidos. En todo caso, y a sabiendas de que no existe el tratamiento ideal por vía oral, hay que tener en cuenta que la respuesta será gradual y el problema tardará meses en solucionarse.

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