La ansiedad puede presentarse de forma crónica, como un rasgo de personalidad presente durante casi toda la vida del individuo ("trastorno de ansiedad generalizada") o en forma de episodios recortados de gran intensidad. Estos episodios que originan sensación de muerte inminente ("tanatofobia"), o temor a volverse loco ("manifobia") constituyen las "crisis de ansiedad", "crisis de angustia" o "ataques de pánico" y constituyen el "trastorno de angustia o de pánico". La diferencia, por tanto, entre el "trastorno de ansiedad generalizada" y el de "angustia o pánico" se basa en que en el primero el paciente continuamente se encuentra mal, mientras que en el trastorno de angustia, el sujeto se encuentra perfectamente bien entre las crisis. Además, muchas personas que sufren ataques de pánico, frecuentemente desarrollan un miedo o temor progresivo a que se repitan, apareciendo entonces la llamada "ansiedad de anticipación".
En cuanto a las causas, hablamos de ansiedad primaria y secundaria.
En la ansiedad primaria no encontramos ninguna causa que justifique el cuadro, mientras que la secundaria se debe siempre a otro trastorno (consumo de drogas como alcohol, anfetaminas y cocaína, hipertiroidismo, etc.).