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¿Qué
es la ansiedad?
La ansiedad es un estado
desagradable de temor que se manifiesta externamente a través
de diversos síntomas y signos, y que puede ser una respuesta
normal o exagerada a ciertas situaciones estresantes del mundo en
que vivimos, aunque también puede ser una respuesta patológica
y anormal producida por diversas enfermedades médicas y/o
psiquiátricas.
Aunque normalmente se habla de ansiedad
y de angustia como términos equivalentes, no son realmente
lo mismo, de tal forma que la primera se relaciona más con
el sentimiento interior psíquico de malestar y la angustia
con las manifestaciones externas corporales que acompañan
a la ansiedad.
¿Cómo
se manifiesta la ansiedad y cuáles son sus causas?
La
ansiedad puede presentarse de forma crónica, como un rasgo
de personalidad presente durante casi toda la vida del individuo
("trastorno de ansiedad generalizada") o en forma de episodios recortados
de gran intensidad. Estos episodios que originan sensación
de muerte inminente ("tanatofobia"), o temor a volverse loco ("manifobia")
constituyen las "crisis de ansiedad", "crisis de angustia" o "ataques
de pánico" y constituyen el "trastorno de angustia o de pánico".
La diferencia, por tanto, entre el "trastorno de ansiedad generalizada"
y el de "angustia o pánico" se basa en que en el primero
el paciente continuamente se encuentra mal, mientras que en el trastorno
de angustia, el sujeto se encuentra perfectamente bien entre las
crisis. Además, muchas personas que sufren ataques de pánico,
frecuentemente desarrollan un miedo o temor progresivo a que se
repitan, apareciendo entonces la llamada "ansiedad de anticipación".
En cuanto a las causas, hablamos
de ansiedad primaria y secundaria.
En la ansiedad primaria no encontramos
ninguna causa que justifique el cuadro, mientras que la secundaria
se debe siempre a otro trastorno (consumo de drogas como alcohol,
anfetaminas y cocaína, hipertiroidismo, etc.).
¿Cuáles
son las características del "trastorno de ansiedad generalizada"?
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Estos
pacientes se caracterizan por un estado continuo de hipervigilancia
e hiperactividad del sistema nervioso, así como un estado
de tensión motora constante.
El
cuadro es más frecuente en la mujer que en el hombre.
Guarda
relación con situaciones crónicas de estrés.
Según la OMS, para decir que un paciente sufre un "trastorno
de ansiedad generalizada", se deben tener los síntomas
siguientes la mayor parte de los días durante 2-3 semanas
consecutivas: |
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Tensión
muscular manifestada por dolor de cabeza, incapacidad de relajación,
agitación y dificultades para conciliar el sueño.
Hiperactividad
del sistema nervioso autónomo manifestada por sudoración,
palpitaciones, molestias estomacales, dificultad en la respiración
y sequedad de boca.
Aprensión,
preocupaciones, y dificultad en la atención y concentración. |
¿Cuáles son las
características del "trastorno por angustia"?
Se trata actualmente de uno de los
motivos de consulta más frecuentes en los Servicios de Urgencias
Hospitalarios, y causa frecuente de ingreso.
¿Con
qué otros procesos se pueden confundir las crisis de ansiedad?
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Con
los trastornos médicos que a veces cursan con hiperactividad
del sistema nervioso simpático: infarto de miocardio,
accidentes vasculares cerebrales, epilepsia, dolor, hipoglucemias,
cuadros tóxicos, etc.
Ansiedad
o miedo como reacción psicológica a un malestar
físico o circunstancia vital significativa en la vida
de la persona (como posible padecimiento de una enfermedad incurable).
Abuso
de drogas y sustancias tóxicas (cafeína, cocaína,
cannabis) o cuadros de abstinencia a ellos (fundamentalmente
al alcohol y opiáceos como la heroína).
Crisis
de ansiedad como síntoma de una enfermedad psiquiátrica
mayor: cuadros psicóticos o trastornos afectivos en sujetos
que han sufrido malos tratos. |
¿Qué se debe hacer
ante un "trastorno de ansiedad generalizada"?
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En
primer lugar acudir al médico general para descartar
problemas físicos que estén originando este trastorno.
Para ello se explorará al paciente y se realizarán
análisis sanguíneos y un electrocardiograma. También
puede ser útil la determinación de hormonas tiroideas
y los niveles de glucosa.
En
caso de que no se encuentren otras causas, calmar la preocupación
del paciente explicándole el cuadro y no diciéndole
"No le pasa nada".
Es
necesario guardar unos hábitos de vida sana, evitando
el consumo de alcohol y café.
Recurrir
a técnicas o cursos de relajación y yoga puede
ser de gran utilidad, sobre todo en pacientes con gran tensión
motora.
En
caso de que persista el cuadro es preciso controlar los síntomas
con medicación: sustancias ansiolíticas como las
benzodiacepinas, a bajas dosis, con controles periódicos
y con suspensiones temporales en función de la mejoría
del paciente. |
¿Qué hacer ante
una "crisis de ansiedad o de angustia"?
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 En
la sala de urgencias se debe facilitar la relajación
acostando al paciente en la camilla, invitándole a que
cierre los ojos, respire profunda y lentamente, y procurando
no pensar en nada.
Al
mismo tiempo se realizarán análisis en sangre
para descartar otras posibles causas.
Si
asistimos a una crisis con hiperventilación (el sujeto
respira a un ritmo muy rápido), puede ser útil
colocar una bolsa de plástico o un guante sobre la nariz
y la boca para que respire en un ambiente rico en CO2.
Esta operación se realizará sin tapar toda la
cabeza y siempre con bolsa de plástico transparente para
observar y ver la cara del paciente (puede vomitar o adquirir
una tonalidad azulada que nos puede indicar un proceso más
grave).
Es
útil la medicación ansiolítica para cortar
la crisis. Se suelen utilizar benzodiacepinas por vía
oral a dosis bajas, tipo Diazepam o Clorazepam.
Al
paciente se le informará de que sufre una crisis de angustia
y de que su vida no corre peligro.
Una
vez superada la situación de urgencia, los pacientes
serán derivados para control por su médico de
cabecera que decidirá, según la evolución,
remitirlo al psiquiatra. Si las crisis se repiten será
necesario un tratamiento de fondo con antidepresivos. |
¿Qué son las fobias y cuáles son
sus características?
Son un grupo de alteraciones
en las que la ansiedad aparece exclusivamente en ciertas situaciones
bien definidas, por ejemplo subir en ascensor, hablar en público,
viajar en metro, etc. En los niños pequeños son
muy frecuentes como derivación de sus miedos infantiles,
necesitando rara vez tratamiento. Las características que
definen el miedo irracional que se da en las fobias son:
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Es
desproporcionado a la situación que lo crea.
No puede ser explicado racionalmente. El propio paciente no
encuentra explicación a su conducta.
El
sujeto tiende a evitar la situación fóbica. |
Aproximadamente padece esta situación
del 0,5 al 2 % de la población, siendo el 65 % mujeres. Son
factores predisponentes la existencia de ansiedad de separación
durante la infancia y la pérdida brusca de algún ser
querido. La mayoría de las fobias que aparecen durante la
infancia ceden espontáneamente. Sin embargo, las que aparecen
o persisten en la edad adulta suelen requerir antidepresivos para
su remisión así como psicoterapia conductual.
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