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Transtorno de ansiedad

Jueves, 1 de febrero de 2001.

Transtorno de ansiedad¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un estado desagradable de temor que se manifiesta externamente a través de diversos síntomas y signos, y que puede ser una respuesta normal o exagerada a ciertas situaciones estresantes del mundo en que vivimos, aunque también puede ser una respuesta patológica y anormal producida por diversas enfermedades médicas y/o psiquiátricas.

Aunque normalmente se habla de ansiedad y de angustia como términos equivalentes, no son realmente lo mismo, de tal forma que la primera se relaciona más con el sentimiento interior psíquico de malestar y la angustia con las manifestaciones externas corporales que acompañan a la ansiedad.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad y cuáles son sus causas?

La ansiedad puede presentarse de forma crónica, como un rasgo de personalidad presente durante casi toda la vida del individuo ("trastorno de ansiedad generalizada") o en forma de episodios recortados de gran intensidad. Estos episodios que originan sensación de muerte inminente ("tanatofobia"), o temor a volverse loco ("manifobia") constituyen las "crisis de ansiedad", "crisis de angustia" o "ataques de pánico" y constituyen el "trastorno de angustia o de pánico".

La diferencia, por tanto, entre el "trastorno de ansiedad generalizada" y el de "angustia o pánico" se basa en que en el primero el paciente continuamente se encuentra mal, mientras que en el trastorno de angustia, el sujeto se encuentra perfectamente bien entre las crisis. Además, muchas personas que sufren ataques de pánico, frecuentemente desarrollan un miedo o temor progresivo a que se repitan, apareciendo entonces la llamada "ansiedad de anticipación".

En cuanto a las causas, hablamos de ansiedad primaria y secundaria.

En la ansiedad primaria no encontramos ninguna causa que justifique el cuadro, mientras que la secundaria se debe siempre a otro trastorno (consumo de drogas como alcohol, anfetaminas y cocaína, hipertiroidismo, etc.).

¿Cuáles son las características del "trastorno de ansiedad generalizada"?

Estos pacientes se caracterizan por un estado continuo de hipervigilancia e hiperactividad del sistema nervioso, así como un estado de tensión motora constante.

El cuadro es más frecuente en la mujer que en el hombre.

Guarda relación con situaciones crónicas de estrés.

Según la OMS, para decir que un paciente sufre un "trastorno de ansiedad generalizada", se deben tener los síntomas siguientes la mayor parte de los días durante 2-3 semanas consecutivas: 

Tensión muscular manifestada por dolor de cabeza, incapacidad de relajación, agitación y dificultades para conciliar el sueño.

Hiperactividad del sistema nervioso autónomo manifestada por sudoración, palpitaciones, molestias estomacales, dificultad en la respiración y sequedad de boca.

Aprensión, preocupaciones, y dificultad en la atención y concentración.

¿Cuáles son las características del "trastorno por angustia"?

Presentación de una o más crisis de angustia que han sido inesperadas, es decir, que no se han presentado inmediatamente antes o durante la exposición a una situación que casi siempre causa ansiedad, y no han sido desencadenadas por situaciones en las cuales el individuo ha sido el foco de atención de los demás.

Por lo menos la presencia de cuatro crisis durante un periodo de cuatro semanas, o bien una o más crisis seguidas de miedo persistente a presentar otro ataque por lo menos durante un mes.

Por lo menos cuatro de los siguientes síntomas durante alguna de las crisis:

  • Falta de aliento o sensación de ahogo.
  • Mareo, sensación de inestabilidad o de pérdida de conocimiento.
  • Palpitaciones o aumento del ritmo cardiaco.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sudoración.
  • Sofocación.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Sensación de no reconocer nuestro propio cuerpo o "desrealización".
  • Adormecimiento de manos.
  • Escalofríos.
  • Dolor en el pecho.
  • Miedo a morir.
  • Miedo a volverse loco o perder el control.

En alguna de estas crisis, por lo menos cuatro de los síntomas anteriores han aparecido rápidamente y han aumentado en intensidad durante los 10 minutos siguientes al comienzo del primer síntoma.

No es posible establecer la existencia de otra patología o factor orgánico que explique el cuadro.

Las crisis de angustia suelen durar entre 5 y 30 minutos, raramente más.

El trastorno es más frecuente en la mujer y suele iniciarse entre los 20 y 30 años.

Algunos pacientes desarrollan secundariamente dependencias al alcohol o a los fármacos ansiolíticos.

A menudo se asocia a agorafobia (miedo a encontrarse en lugares o situaciones en que sea difícil escapar y se concentre mucha gente).

Se trata actualmente de uno de los motivos de consulta más frecuentes en los Servicios de Urgencias Hospitalarios, y causa frecuente de ingreso.

¿Con qué otros procesos se pueden confundir las crisis de ansiedad?

Con los trastornos médicos que a veces cursan con hiperactividad del sistema nervioso simpático: infarto de miocardio, accidentes vasculares cerebrales, epilepsia, dolor, hipoglucemias, cuadros tóxicos, etc.

Ansiedad o miedo como reacción psicológica a un malestar físico o circunstancia vital significativa en la vida de la persona (como posible padecimiento de una enfermedad incurable).

Abuso de drogas y sustancias tóxicas (cafeína, cocaína, cannabis) o cuadros de abstinencia a ellos (fundamentalmente al alcohol y opiáceos como la heroína).

Crisis de ansiedad como síntoma de una enfermedad psiquiátrica mayor: cuadros psicóticos o trastornos afectivos en sujetos que han sufrido malos tratos.

¿Qué se debe hacer ante un "trastorno de ansiedad generalizada"?

En primer lugar acudir al médico general para descartar problemas físicos que estén originando este trastorno. Para ello se explorará al paciente y se realizarán análisis sanguíneos y un electrocardiograma. También puede ser útil la determinación de hormonas tiroideas y los niveles de glucosa.

En caso de que no se encuentren otras causas, calmar la preocupación del paciente explicándole el cuadro y no diciéndole "No le pasa nada".

Es necesario guardar unos hábitos de vida sana, evitando el consumo de alcohol y café.

Recurrir a técnicas o cursos de relajación y yoga puede ser de gran utilidad, sobre todo en pacientes con gran tensión motora.

En caso de que persista el cuadro es preciso controlar los síntomas con medicación: sustancias ansiolíticas como las benzodiacepinas, a bajas dosis, con controles periódicos y con suspensiones temporales en función de la mejoría del paciente.

¿Qué hacer ante una "crisis de ansiedad o de angustia"?

En la sala de urgencias se debe facilitar la relajación acostando al paciente en la camilla, invitándole a que cierre los ojos, respire profunda y lentamente, y procurando no pensar en nada.

Al mismo tiempo se realizarán análisis en sangre para descartar otras posibles causas.

Si asistimos a una crisis con hiperventilación (el sujeto respira a un ritmo muy rápido), puede ser útil colocar una bolsa de plástico o un guante sobre la nariz y la boca para que respire en un ambiente rico en CO2. Esta operación se realizará sin tapar toda la cabeza y siempre con bolsa de plástico transparente para observar y ver la cara del paciente (puede vomitar o adquirir una tonalidad azulada que nos puede indicar un proceso más grave).

Es útil la medicación ansiolítica para cortar la crisis. Se suelen utilizar benzodiacepinas por vía oral a dosis bajas, tipo Diazepam o Clorazepam.

Al paciente se le informará de que sufre una crisis de angustia y de que su vida no corre peligro.

Una vez superada la situación de urgencia, los pacientes serán derivados para control por su médico de cabecera que decidirá, según la evolución, remitirlo al psiquiatra. Si las crisis se repiten será necesario un tratamiento de fondo con antidepresivos.

¿Qué son las fobias y cuáles son sus características?

Son un grupo de alteraciones en las que la ansiedad aparece exclusivamente en ciertas situaciones bien definidas, por ejemplo subir en ascensor, hablar en público, viajar en metro, etc. En los niños pequeños son muy frecuentes como derivación de sus miedos infantiles, necesitando rara vez tratamiento. Las características que definen el miedo irracional que se da en las fobias son:

  • Es desproporcionado a la situación que lo crea.
  • No puede ser explicado racionalmente. El propio paciente no encuentra explicación a su conducta.
  • El sujeto tiende a evitar la situación fóbica.

Aproximadamente padece esta situación del 0,5 al 2 % de la población, siendo el 65 % mujeres. Son factores predisponentes la existencia de ansiedad de separación durante la infancia y la pérdida brusca de algún ser querido. La mayoría de las fobias que aparecen durante la infancia ceden espontáneamente. Sin embargo, las que aparecen o persisten en la edad adulta suelen requerir antidepresivos para su remisión así como psicoterapia conductual.

Categorías: Vivir sano, Urgencias, Psicología,
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