¿Es
bueno el ejercicio durante el embarazo?
La práctica de ejercicio físico mejora la condición
cardiovascular y muscular, favorece la corrección postural
y evita un aumento excesivo de peso, lo que proporcionará
a la embarazada una mejor condición física general
y le permitirá enfrentarse al trabajo del embarazo y parto
con menos riesgos.
Así mismo disminuye las molestias digestivas y el estreñimiento,
aumenta el bienestar psicológico reduciendo la ansiedad,
la depresión y el insomnio y crea hábitos de vida
saludables.
Mejora la tensión arterial
y protege frente a la diabetes
gestacional, pudiendo ser empleado como tratamiento alternativo
que permitiría disminuir o incluso suprimir el uso de insulina.
Acorta el tiempo de hospitalización postparto y reduce el
número de cesáreas.
El nivel de adaptación al ejercicio físico previo
al embarazo será un factor determinante en la tolerancia
y posibilidades de realizar actividad física: a mayor adaptación
aeróbica, mayor eficiencia cardiorrespiratoria y energética,
mejor vascularización de los tejidos y mayor capacidad de
eliminar calor.
Recomendaciones
generales para la realización de ejercicio fisico en el embarazo La prescripción de ejercicio
físico deberá ser individualizada y sometida a controles
médicos regulares.
Se recomendarán programas de ejercicio aeróbico
realizados a intensidad moderada que no debe superar el 70%
del volumen máximo de oxígeno de la gestante,
manteniendo frecuencias cardíacas maternas por debajo
de 140 latidos por minuto (70% de su Frecuencia Cardíaca
máxima teórica,). La frecuencia máxima
teórica se calcula con la siguiente fórmula:
FCM= 220 - Edad.
Así, por ejemplo, en una mujer de 30 años su
frecuencia cardiaca máxima será: 220-30= 190
latidos por minuto. El 70% de 190 es 133. Luego esta mujer
al realizar un ejercicio aeróbico o de resistencia
( por ejemplo bicicleta estática) no debe superar los
133 latidos por minuto.
La condición anaeróbica es menos importante
durante el embarazo.
El ejercicio ha de realizarse de forma regular (3-4 sesiones
de 20-30 minutos por semana) y no de forma intermitente o
discontinua.
Se debe evitar realizar ejercicio físico a intensidades
elevadas o en el ámbito competitivo así como
los aumentos bruscos de la cantidad de ejercicio.
Si se realiza ejercicio algo intenso, no se debe prolongar
durante más de 15 minutos ni practicarlo en clima caluroso
y húmedo por el riesgo de deshidratación e hipertermia
(aumento de la temperatura).
Hay que realizar calentamiento previo y "enfriamiento" posterior
(durante 5-10 minutos, acompañado de estiramientos
y relajación antes y después de cada sesión).
Hay que evitar los deportes de contacto, saltos, choques o
contragolpes.
Hay que limitar los movimientos de gran amplitud por la hiperlaxitud
articular existente en la gestación, que condiciona
un mayor riesgo lesiones musculoesqueléticas y de las
articulaciones ( luxaciones
y esguinces).
Hay que evitar:
Los ejercicios de equilibrio, con riesgo de caídas
o traumatismo abdominal en el 3º trimestre.
La posición estática durante periodos prolongados.
Los cambios bruscos de posición por el riesgo de
mareos y caídas.
Se restringirá la realización de maniobras
de Valsalva, de espiración forzada con la boca
y la nariz tapada, que reducen la oxigenación fetal.
Recomendaciones
higiénico-dietéticas previas a la realización
de ejercicio físico
Utilizar ropa y calzado deportivo idóneo y cómodo.
Hacer
el ejercicio sobre superficies adecuadas que no resbalen (aquellas
que reducen el impacto de la pisada: suelos de madera, alfombras,
colchonetas etc.
Beber líquido y comer de una forma suficiente y adecuada.
Las necesidades calóricas aumentan en la gestación
300 kilocalorías./día y a ellas hay que sumar
las propias del ejercicio. La sed no es un buen indicador del
grado de deshidratación y se instará a la gestante
a beber antes, durante y después del ejercicio físico.
El apetito y la sensación de hambre también pueden
verse afectados por las hormonas del embarazo. Por ello, conviene
una vigilancia estricta de la nutrición con un adecuado
aporte de minerales, sobre todo hierro, calcio y suplementos
vitamínicos. Hay
que hacer hincapié en la práctica de ejercicio
físico controlado por los síntomas, dada la menor
disponibilidad de oxígeno en la embarazada. Si aparece
cansancio hay que parar siempre, evitar el agotamiento (por
el riesgo de bradicardia
o disminución de la frecuencia cardíaca fetal).
¿Cuales
son los deportes más recomendables durante el embarazo? Los deportes más recomendables
serán la marcha, natación y ciclismo, que pueden realizarse
hasta bien avanzado el embarazo siempre que se eviten terrenos irregulares
o rocosos por el riesgo de caídas.
Así, por ejemplo, se aconsejan paseos de 20-30 minutos que
pueden aumentarse gradualmente hasta 1 hora/día a una intensidad
de la marcha que permita hablar con un acompañante.
¿Que
deportes deben evitarse? Deben evitarse todos los deportes de
contacto, aquellos que se practican sobre superficies duras, aumentan
la presión abdominal (salto, baloncesto, voleibol...), o
exigen un excesivo trabajo de la musculatura abdominal, la gimnasia
aeróbica y de aparatos, esquí náutico, patinaje,
esquí alpino y deportes de raqueta (tenis o badminton) salvo
si se realizan en sesiones cortas y se evita el gesto deportivo
del saque por la amplitud de movimientos que requiere.
Mención aparte merece el
entrenamiento de pesas por la controversia que despierta. Orientado
a mejorar el tono muscular en tronco y abdomen, se puede recomendar,
incluso en mujeres que no lo han practicado con anterioridad, siempre
que se limiten los levantamientos por encima de la cabeza y las
sobrecargas lumbares y se controlen estrictamente tres riesgos:
laxitud, hipertermia
y maniobras de Valsalva (espiración forzada con la boca y
la nariz tapada). Debe evitarse en situaciones de hipertensión
arterial, enfermedad cardíaca o lesiones musculoesqueléticas.
Una posible pauta incluiría el entrenamiento de 10-15 grupos
musculares con un máximo de 10 repeticiones por grupo muscular
en 2 sesiones de 15 minutos por semana.
La prescripción de un programa
de ejercicio físico deberá adaptarse a las modificaciones
tanto anatómicas como funcionales que experimenta la mujer
en el curso de su embarazo y se deben considerar factores tan diversos
como su estado de salud, experiencia previa y preferencias o aficiones
deportivas.
¿Puedo
realizar ejercicio durante el 1º trimestre de embarazo?
Las mujeres que realizan ejercicio físico habitual suelen
estar en condiciones de continuar su práctica pero con
ligeras modificaciones, espaciando las sesiones de entrenamiento
y evitando traumatismos. La frecuencia cardíaca no es
un buen índice de intensidad de ejercicio, puesto que
varía mucho dependiendo del momento del embarazo, posición
de la gestante, etc. y, como ya se indicó anteriormente,
durante el embarazo existe una respuesta alterada de la frecuencia
cardíaca en ejercicio que impide alcanzar sus frecuencias
cardiacas máximas. Tanto para prescribir como para realizar
ejercicio, es más correcto guiarse por la percepción
subjetiva de esfuerzo, huyendo siempre del cansancio. En
mujeres deportistas no se afecta el rendimiento durante el 1º
trimestre, pero después cae
gradualmente. El embarazo parece tener un "efecto de entrenamiento"
que aumenta el rendimiento en el postparto, tal y como se ha
demostrado en tests realizados en atletas que siguieron entrenando
durante toda la gestación y en el postparto alcanzaron
consumos de oxígeno superiores a los previos al embarazo.
En
mujeres sedentarias o que practican ejercicio físico
ocasional, la gestación no es el momento más idóneo
para fomentar nuevas prácticas deportivas. Se aconsejará
la incorporación a un programa específico de preparación
al parto.
¿y
en el 2º y 3º trimestre?
Se buscarán actividades que desarrollen cualidades como
la flexibilidad, relajación, fuerza muscular (orientada
a fortalecer la musculatura pelviana y corregir los cambios
posturales producidos por el desplazamiento del centro de gravedad
hacia atrás) y ejercicios respiratorios. Conviene
restringir la natación en las últimas 6 semanas
por el riesgo de infecciones.
Fecha de publicación: Agosto 2000
Dra. Nieves Palacios Gil-Antuñano Especialista en Endocrinología y Nutrición
y en Medicina de la Educación Física y Deporte
Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del
Centro de Medicina del Deporte. Madrid
Dra.Rosa Frenandez Silva. Especialista en Medicina de la Educación
Física y del Deporte