Los OVARIOS son dos órganos intrapélvicos que desempeñan dos importantes funciones: producción de la célula germinal femenina y secreción de hormonas sexuales femeninas.
El elemento fundamental del ovario es el folículo ovárico, que contiene la célula germinal femenina u ovocito.
Fase folicular
El número de folículos ováricos disminuye a lo largo de la vida de la mujer. En la pubertad, dicho número oscila entre 100.000-200.000, de los cuales solo unos 400 alcanzarán la madurez definitiva y ovularán a lo largo de la vida fértil de la mujer. Después de la menopausia no hay folículos en el ovario.
Al inicio de cada ciclo varios folículos ováricos comienzan a madurar. De todos ellos habitualmente sólo uno (folículo dominante) alcanza la madurez total. El resto involuciona, pasando a denominarse folículos atrésicos.
Durante la fase de maduración folicular la acción de las gonadotropinas hipofisarias es fundamental. Además de estimular su crecimiento, la LH y la FSH permiten la producción folicular de estrógenos, fundamentalmente estradiol. Los estrógenos estimulan el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (distribución del vello corporal y de la grasa subcutánea, timbre de voz, desarrollo mamario,...), además de ejercer una acción beneficiosa sobre el hueso y el aparato cardiovascular. Es por ello por lo que durante la menopausia la ausencia de folículos en el ovario, y en consecuencia el déficit de estrógenos, aumenta la incidencia de patología cardiovascular y el riesgo de osteoporosis.
Ovulación
Los estrógenos a altas dosis inhiben la secreción hipofisaria de FSH, pero por contra aumentan la liberación de LH.
La ovulación es consecuencia directa de un pico de LH que tiene lugar 10-12 horas antes de la misma. Sin pico de LH no hay ovulación. Recordemos que en un ciclo genital de 28 días de duración la ovulación acontece el día 14 y supone la expulsión del ovocito desde el folículo ovárico maduro hacia la trompa de Falopio, donde puede ser o no fecundado por el espermatozoide o célula germinal masculina.
Fase lútea
A partir del momento de la ovulación, el folículo, ya sin ovocito en su interior, sufre una serie de transformaciones gracias a la acción de la LH y pasa a denominarse cuerpo lúteo. Aunque también secreta estrógenos, el cuerpo lúteo produce fundamentalmente progesterona. La progesterona induce una serie de modificaciones en el aparato genital que lo adecuan a la gestación, independientemente de que ésta se haya o no producido. Destacan:
- Prepara las mamas para la lactancia. El aumento de las mamas es máximo unos días antes del comienzo de la regla.
- Aumenta la temperatura corporal. A partir de la ovulación, la temperatura corporal sube unas décimas debido a la progesterona.
- Disminuye la cantidad y aumenta la viscosidad del moco cervical, dificultando el paso de nuevos espermatozoides
- Acción sedante sobre el músculo uterino, además se relaja el músculo liso gastrointestinal y ureteral.
Por lo tanto, durante la fase folicular se segregan fundamentalmente estrógenos, mientras que en la fase lútea se producen estrógenos e importantes cantidades de progesterona.
Si no se produce la fecundación el cuerpo lúteo involuciona mediante un proceso conocido con el nombre de luteólisis. En caso contrario, el cuerpo lúteo permanece y continua la producción de progesterona para el mantenimiento de la gestación en sus estadios iniciales. A partir de la 10-12ª semana de gestación la producción de progesterona se debe fundamentalmente a la placenta.