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Enfermedades

Enfermedad periodontal

Martes, 2 de noviembre de 2010.

Enfermedad periodontal¿Qué es la enfermedad periodontal o periodontitis?

El sangrado e inflamación de las encías es un problema que puede ser grave.

Los procesos que pueden afectar a nuestra boca son muchos y muy variados, pudiendo éstos, llegar a afectar a otros órganos y/o sistemas de nuestro organismo que, aparentemente, nada tienen que ver con ellos.

Uno de los de mayor actualidad por su incidencia en la población en general, es la periodontitis, proceso este que, afectando a las encías y a los elementos óseos de sujeción de los dientes, puede llevarnos a perder nuestras piezas dentales e, incluso, a afectar a otros órganos de nuestro cuerpo tal y como acabamos de referir.

La periodontitis consiste en la inflamación de las encías, como signo principal e inicial, siguiendo con la aparición de sangrado cuando nos cepillamos los dientes o de forma espontánea con la masticación, y llegando en fases más avanzadas del proceso a ocasionar movilidad e incluso la caída de las piezas dentales.

¿Porqué se produce esta enfermedad?

Muchas personas, padecen este tipo de proceso aunque guarden un régimen de vida adecuado y una correcta higiene dental y bucal, mientras que otras, con hábitos e higiene más desordenados, no llegan a desarrollarla.

Tal aparente paradoja, ha hecho pensar e investigar a los especialistas, planteándose la posibilidad de que podría existir un factor genético predisponente que hiciera que las personas que tuvieran esta característica genética tendieran a padecer esta enfermedad.

Efectivamente, investigadores de las universidades de San Antonio (EE.UU) y Sheffield (Reino Unido) han descubierto un gen que predispone, a aquellos que lo tienen, a desarrollar en determinados casos, la enfermedad periodontal, mientras que aquellas personas que no presentan este gen, rara vez desarrollan el proceso.

Por supuesto, aunque exista una predisposición de tipo genético, una mala higiene bucodental y unos incorrectos hábitos de vida (el consumo de tabaco facilita la aparición del proceso), aceleran la aparición de los síntomas, empeorando y agravando el desarrollo de la enfermedad.

¿Cómo se llega a esta situación?

Dos de los elementos a tener en consideración en nuestra boca, son los dientes y las encías, que si bien no son los únicos existentes dentro de la cavidad bucal, son los más expuestos a agresiones potenciales.

Las encías en su unión con los dientes, están continuamente sometidas a la agresión de las bacterias que se encuentran en la placa bacteriana dental, además de las agresiones mecánicas que se producen en el acto de la masticación. Por otro lado, en la unión de la encía con los dientes, se produce el acúmulo de restos alimenticios que al cabo de las horas, sufre su descomposición y fermentación en este lugar, produciéndose una reacción química local, que por sí misma es irritativa para la encía

Existen en la boca, unas defensas naturales que participan en la lucha contra esta infección bacteriana, a través de la producción de unas substancias denominadas radicales libres, que son substancias químicas cargadas eléctricamente, y que precisan unirse a otras substancias para actuar, dirigiéndose de forma inicial a anular a los agentes bacterianos.

Por otro lado, el organismo tiene mecanismos destinados a compensar el exceso de radicales libres, aunque en ocasiones, dichos mecanismos pueden resultar insuficientes en esta labor por diferentes causas, como por ejemplo:

  • Una elevada concentración de bacterias en la placa dental.
  • Presencia de bacterias altamente patógenas ó infectantes.
  • Disminución del riego sanguíneo en las encías.
  • Disminución de sistemas antioxidantes o vitamina E.

¿Cómo puedo sospechar que tengo una enfermedad periodontal?

Al no poder producirse la neutralización, por parte del organismo, de los radicales libres existentes en la boca en exceso, estos actúan sobre las encías, alterándolas y produciendo la inflamación de las mismas, proceso que se conoce como gingivitis, y que si no es controlada, puede llegar a hacerse crónica y evolucionar hacia la enfermedad periodontal.

Los síntomas que este tipo de proceso suele presentar, y con ello, las consecuencias más frecuentes e inmediatas son:

  • Infección
  • Inflamación de las encías
  • Sangrado de encías
  • Movilidad en mayor o menor grado de algunas piezas dentales
  • Riesgo de pérdida de piezas dentales en la evolución del proceso, de no instaurar tratamiento.
  • Grandes molestias bucales
  • Halitosis o mal aliento

Este proceso, afecta al 96 % de los adultos y al 68 % de los niños, según datos publicados por la Sociedad Española de Periodoncia, variando los síntomas, tal y como ya se ha referido, desde la inflamación de las encías hasta la caída de piezas y, llegando incluso a provocar, en casos agudos, complicaciones que podrían afectar al corazón, como por ejemplo, cuadros de isquemia miocárdica.

Su fase más evidente pero ya avanzada, desde un punto de vista clínico, es el retraimiento de las encías, dejando la base de los dientes e incluso el inicio de las raíces que comienzan a estar al descubierto. Antes de llegar a esta fase, hemos tenido que pasar previamente por la fase de sangrado e inflamación de las encías.

Siendo un proceso crónico, su causa principal es de tipo infeccioso, debido a gérmenes que acumulándose y enquistándose en las bolsas gingivales (zona existente entre la encía y el diente), mantienen y agravan el fenómeno inflamatorio, debilitan la estructura que rodea al diente (periodontio) e incluso llegan a destruir parte del hueso existente en la zona de inserción dental.

Además de esto, existen substancias y hábitos que empeoran el proceso y aumentan de forma importante su posible agravamiento. Así, tomar bebidas o alimentos excesivamente calientes, el alcohol y, sobre todo el tabaco entre otros, son elementos, este último por su efecto vasoconstrictor (disminución del riego sanguíneo) sobre las encías, que empeoran el pronóstico de este proceso.

¿Qué pasaría si no tratamos este proceso?

Como hemos dicho, esta enfermedad bucodental es un proceso crónico y de causa infecciosa, por lo que, de no tratar el proceso de forma específica y mantenerse además los factores o hábitos que empeoran su evolución y perspectivas, lo único que podemos esperar además de un sinfín de problemas y molestias, es la pérdida de las piezas dentales.

A continuación, recogemos las fases en las que, los profesionales de la salud dental, clasifican la evolución de esta enfermedad.

Si es una enfermedad de predisposición genética, ¿existe un tratamiento eficaz?

El tratamiento, es relativamente sencillo. Mediante una técnica de raspado denominada curetaje, el odontólogo elimina las bolsas de gérmenes que se han producido en la región periodontal (entre el diente y la encía), si bien, el proceso seguirá su camino de no tomar otras acciones de tipo preventivo y de mantenimiento.

Se pueden realizar reconstrucciones quirúrgicas de los tejidos blandos de las encías, que se realizan de forma ambulatoria por el odontólogo periodoncista (especialista que se dedica a tratar este tipo de procesos), sin molestias para el paciente, así como reconstrucciones del hueso afectado para garantizar en la medida de lo posible y, según el estado evolutivo de la enfermedad, el mantenimiento de las piezas dentales en sus alvéolos.

El tratamiento ha de ser personalizado para cada paciente y, sus características y fases, dependerá de la situación de evolución en que se encuentre su enfermedad, debiendo ser realizado por un especialista y no por cualquier odontólogo.

Pero quizá, lo más importante y eficaz sea la prevención que, en este caso y aunque exista una predisposición genética, también puede realizarse.

Recomendaciones para el paciente

Dada la predisposición genética que al parecer existe en este proceso, aunque la persona afectada haya recibido la aplicación de una técnica correctora, éste podría volver a infectarse o la enfermedad continuar su curso crónico.

Las revisiones por el odontólogo especialista han de realizarse cada seis meses, salvo indicación específica realizada por el mismo, siendo el propio paciente quien deba estar al cuidado y control de su proceso el resto de su vida, dada la tendencia a la cronicidad con recaídas que caracteriza al mismo.

Una higiene correcta de dientes y encías, en la que se efectúe un correcto limpiado de dichas estructuras y la eliminación de residuos alimenticios, es importantísima, al igual que lo es, la utilización de los cepillos cónicos dentales y el hilo de seda para limpiar los orificios o espacios existentes entre unos dientes y otros y, en los cuales, se depositan restos de alimentos que favorecen el mantenimiento y/o la creación del proceso infeccioso ya explicado.

Las pastas dentales con flúor y vitamina E, pueden ayudar a prevenir la periodontitis, debido a las características de su acción específica sobre las bacterias, por su aportación de mineral de flúor al diente, por producir la neutralización de los radicales libres, así como por su efecto antioxidante cuando lleva asociada la vitamina E.

Pero la única forma de controlar el proceso, si éste existe, o evitar su aparición, es acudir periódicamente al odontólogo. ¡Él es el especialista que nos puede ayudar a mantener nuestra boca sana!. Hagámosle caso ya que su consejo y control periódicos nos ayudará a mantener nuestros dientes en su sitio: nuestra boca.

Categorías: Enfermedades,
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Tags: odontología,
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