INICIO | QUIÉNES SOMOS | CONTACTO | AVISO LEGAL | INICIAR SESIÓN
Neurología

El electroencefalograma

Miercoles, 28 de febrero de 2001.

El electroencefalograma¿Qué es?

El electroencefalograma (EEG) es una de las exploraciones neurofisiológicas complementarias de uso más extendido en la práctica medica. Esta prueba complementaria la solicita, generalmente, el neurólogo y la suele realizar el neurofisiólogo. El EEG consiste en el registro de la actividad eléctrica del cerebro, empleando electrodos aplicados en el cuero cabelludo.

¿Cómo se hace?

Para poder registrar la actividad eléctrica cerebral, se debe colocar los electrodos en la superficie craneal, habitualmente según un sistema de colocación aceptado internacionalmente, que proporciona una correlación anatómica entre cada electrodo y áreas cerebrales determinadas. Debido a esto, para realizar esta prueba, es necesario que se coloquen los electrodos en la cabeza con el paciente sentado. Dependiendo de los centros, se colocaran con electrodos individuales, en otros mediante un casco... Además, según los centros o según el tipo de estudio que se vaya a realizar, se pueden colocar electrodos para registrar electrocardiograma, movimientos de los ojos, bandas respiratorias o electrodos adicionales en otras localizaciones a juicio del equipo médico, si el caso lo requiere. 

La duración del EEG convencional suele ser de 20-30 minutos, en vigilia, en reposo absoluto con los ojos cerrados. Durante este tiempo el técnico del aparato irá dando al paciente  instrucciones, como por ejemplo abrir y cerrar los ojos. Además de registrarse la actividad eléctrica cerebral en reposo, interesa ver sus modificaciones mediante procedimientos de activación como la hiperventilación (respiración profunda) y los estímulos luminosos intermitentes que se dan mediante una lampara durante unos segundos. La utilización de procesos de activación, aumenta las posibilidades de registrar alteraciones, que de otra forma no serian evidentes.

En algunas ocasiones, él médico puede considerar necesario realizar un estudio EEG durante el sueño, que es otro procedimiento de activación, debido a que hay determinadas alteraciones que pueden aumentar o aparecer durante el sueño. Hay dos modos de realizar esto: EEG después de la privación de sueño, es decir después de mantener al paciente sin dormir, tantas más horas cuánto más edad, así en adultos suele ser necesario unas veinticuatro horas sin dormir, mientras que en los niños pequeños es suficiente con suprimir 3-4 horas de su sueño habitual. En otros casos se hace EEG espontaneo de sueño nocturno, que no precisa de privación, sino que el paciente duerme en el laboratorio de electroencefalografía, realizándose el EEG durante una o varias noches.

En algunos casos, él médico puede considerar necesario realizar un registro de electroencefalograma poligráfico de sueño prolongado, para valorar las distintas fases del sueño, registrando también ritmo cardiaco, ritmo respiratorio, actividad muscular de determinados músculos.              

El vídeo-EEG consiste en grabar la imagen del paciente en una pantalla de televisión, mientras simultáneamente se graba la actividad electroencefalográfica, esta técnica permite obtener información de la clínica del paciente, al mismo tiempo que de su traducción en el electroencefalograma.

La modalidad de registro electroencefalográfico que se debe realizar, va a depender de lo que considere necesario él médico, para cada caso concreto.

¿Para que se utiliza el EEG?

El médico puede solicitar un EEG como prueba complementaria para él diagnóstico de diferentes enfermedades neurológicas. Como hemos mencionado anteriormente, la solicita un médico, generalmente el neurólogo y la suele realizar un neurofisiólogo. Las indicaciones básicas son  epilepsia, diagnóstico de episodios paroxísticos, alteración del nivel de conciencia y alteraciones de funciones superiores. Puede estar indicado en otros procesos pero su indicación no es tan imprescindible.

Epilepsia: el electroencefalograma es una prueba diagnóstica fundamental en epilepsia, su principal indicación es descubrir patrones que sugieran epilepsia. Un registro electroencefalográfico con alteraciones ayuda a la confirmación del diagnóstico de epilepsia, pero un registro normal no descarta una epilepsia; y a la inversa, un electroencefalograma con alteraciones no es sinónimo de epilepsia. Es por esto, que es imprescindible, que él médico ubique la información obtenida con el electroencefalograma en, el contexto del paciente y con los datos disponibles, entre otros de la historia clínica y la exploración neurológica. No se debe interpretar el EEG fuera del resto de los datos, pues puede inducir a errores diagnósticos y a errores en el tratamiento.   

El electroencefalograma también se utiliza para valorar la evolución del paciente con epilepsia.

En él diagnóstico de episodios paroxísticos, como puede ser un episodio de alteración de conciencia, del control motor, o de síntomas peculiares, la realización de un EEG entre los episodios, cuando el paciente esta asintomático, puede ayudar a encontrar datos indirectos. Pero puede llegar a ser necesario intentar registrar el episodio mediante video-EEG, e incluso añadir otros parámetros como electrocardiograma, electromiograma,  saturación de oxigeno, presión arterial etc.   

Los trastornos de la conciencia y el coma, son la segunda indicación más frecuente para realizar un EEG después de la epilepsia. El EEG efectuado en estas situaciones puede ayudar a definir la causa de la alteración de consciencia, valorar la evolución del proceso, y en algunos casos, establecer un pronostico determinado.

El EEG puede estar indicado en alteraciones cerebrales difusas de origen diverso. Puesto que el EEG proporciona información dinámica de la actividad cortical del encéfalo, la información puede indicar de forma indirecta alteraciones producidas por enfermedades metabólicas, endocrinas, enfermedades degenerativas del sistema nervioso central. De modo que el EEG también puede estar indicado en alteraciones cerebrales difusas de diferente origen, con manifestaciones variadas, como puede ser el deterioro del nivel de conciencia, perdida de memoria u otras afectaciones de funciones superiores, también se usa en las demencias. Se usa tanto en el momento inicial como a lo largo de la evolución, ya que puede ser útil como prueba para vigilar la evolución de la función cerebral en enfermedades generales con repercusión en la función del encéfalo. 

Hace muchos años, en sus inicios, la electroencefalografía se utilizo para localizar lesiones estructurales del sistema nervioso central. Sin embargo, el desarrollo de las pruebas de imagen cerebral, ha demostrado que la localización de las lesiones estructurales es mejor con otras técnicas como Resonancia Magnética o TAC (scanner) cerebral.

En conclusión, el electroencefalograma, se solicita como prueba complementaria para la ayuda al diagnóstico de diferentes procesos neurológicos. Una vez realizado, es evaluado por el neurofisiólogo, quien redacta un informe y lo remite al médico que ha solicitado la prueba. Este médico debe valorar el resultado en función del contexto de cada paciente, es decir, motivo de solicitud de la prueba, historia clínica, exploración neurológica y otras pruebas complementarias si las hubiera.

Categorías: Enfermedades, Neurología,
Compártelo:
Artículos relacionados
Domingo, 17 de mayo de 2009.
Miercoles, 1 de octubre de 2003.
Domingo, 28 de noviembre de 2010.
Sábado, 26 de abril de 2003.
Lunes, 27 de diciembre de 2010.
Miercoles, 3 de septiembre de 2003.
Martes, 2 de noviembre de 2010.
Saludalia Social
Email o nick Contraseña Cerrar ×
Conectar
Olvidé mi contraseña