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Salud familiar

El vómito en los niños

Domingo, 13 de agosto de 2000.

El vómito en los niños¿Qué es el vómito?

Es la expulsión por la boca del contenido gástrico, que puede estar o no parcialmente digerido.

¿Cuál son sus causas?

Pueden ser debidas a causas muy diversas, tanto del aparato digestivo como de otros órganos o partes del cuerpo. Las circunstancias en que ocurren y los síntomas que acompañan al vómito, así como los que están ausentes, van a ayudar a conocer el origen de los mismos, y en consecuencia, qué es lo que se debe hacer. Es importante observar si el vómito se acompaña de:

Fiebre: la fiebre en sí misma puede provocar vómitos en los niños pequeños, como manifestación del malestar que acompaña a muchas de las infecciones habituales a estas edades (otitis, amigdalitis, catarros, infecciones producidas por virus). Si los vómitos y la fiebre son importantes, es preciso consultar al pediatra, ya que puede tratarse de otras infecciones de mayor trascendencia: meningitis, neumonías, infecciones de orina.

Diarrea: cuando un niño asocia vómitos, fiebre, diarrea y dolor en el abdomen como retortijones, la causa más probable será una gastroenteritis aguda (GEA).

Dolor abdominal: cuando este dolor es tipo retortijón (intermitente, de aparición brusca y muy intensa, y de localización generalizada o cambiante por el abdomen) habitualmente la causa son cólicos. Los más frecuentes en la infancia son los intestinales, causados por una GEA, por una intoxicación alimentaria o una acumulación de gases. Si el dolor, por el contrario, aunque no tan intenso, es progresivo, constante, y tiende a localizarse en la zona próxima a la ingle derecha, habrá que pensar en una apendicitis aguda.

Más raros en la infancia son los cólicos renales, que se suelen acompañar de dolor en la zona lumbar (zona baja de la espalda) y molestias al orinar.

Dolor de cabeza: las causas del dolor de cabeza también pueden ser diversas. Si se acompaña de fiebre, ésta, por si misma, puede ser la causante del dolor de cabeza y de los vómitos. Muchos niños, con la subida de la fiebre tienen dolor de cabeza y también dolor y cierta rigidez de los músculos del cuello, que mejoran o desaparecen al bajar la temperatura. Si por el contrario, persiste con cefalea importante, especialmente si es en la nuca, y se acompaña de vómitos frecuentes habrá que pensar en una meningitis. La mayoría de estas infecciones son producidas por virus, y no requerirán ningún tratamiento especial: suelen tener dolor de cabeza importante y vómitos, pero con poca fiebre (habitualmente menor de 38ºC) y con períodos en los que el niño se encuentra mejor. A pesar de que hoy en día la frecuencia de Meningitis Bacteriana cada vez es menor, ante la presencia de estos síntomas hay que acudir al pediatra para despejar las dudas.

Los niños pueden tener jaqueca desde edades muy tempranas y habitualmente asocian vómitos con el inicio del dolor de cabeza. Suelen tener episodios similares previos y antecedentes familiares de jaqueca, siendo frecuente que les moleste la luz y los ruidos, y que busquen un sitio tranquilo para dormir, remitiendo los síntomas entre las 2 y 72 horas. Si el dolor de cabeza es diario, dura más de 2-3 semanas, despierta por las noches y los vómitos son de predominio matutinos, debe acudir a su pediatra para valoración.

Toma de medicamentos: muchos medicamentos pueden originar vómitos y otros síntomas digestivos: antibióticos, ácido-acetilsalicílico, paracetamol, teofilina, prednisona, hierro...Habitualmente son síntomas leves y transitorios. Si son importantes y persistentes deben consultar con su pediatra para valorar su sustitución.

Antecedentes de vómitos frecuentes: son niños que desde siempre vomitan con facilidad, sobre todo relacionado con cambios de postura, tos, eliminación de gases, sin realizar apenas esfuerzo. Aunque habitualmente no ocasione problemas importantes debe comunicárselo a su pediatra para su valoración y tratamiento oportuno.

Aliento fuerte a "acetona": o a "manzanas ácidas". Son los llamados "vómitos cetonémicos". Ante situaciones de fiebre, ayuno o vómitos, los niños fabrican acetona con frecuencia para responder a esas situaciones. La acetona es capaz por sí misma de producir más vómitos, por lo que aveces se entra en un círculo vicioso. La forma de detener dicha producción de acetona es administrando líquidos y alimentos azucarados.

Decaimiento, palidez y sudor frío: estos síntomas son frecuentes después de vomitar con mucho esfuerzo, y si se acompaña de fuertes dolores intestinales. Si apreciamos estos síntomas de forma intermitente pero progresiva, en niños entre 6 meses y 2 años debemos acudir con prontitud a un pediatra para descartar que nuestro hijo esté empezando a desarrollar un problema intestinal más grave.

En un niño alrededor de 3 semanas de edad: que bruscamente empieza a tener vómitos "a chorro", expulsados con fuerza, de gran volumen, constantes y progresivos tras todas las tomas (que realiza con gran apetito y ansia) es precisa la consulta al pediatra ya que puede presentar algún problema de los mecanismos de tránsito de la leche por el estómago.

¿Qué hacer?

En general ante todo cuadro de vómitos se debe empezar a ofrecer líquidos azucarados y frescos (agua, mosto, "colas", zumos) en dosis e intervalos crecientes. Si esto es bien tolerado se irá introduciendo progresivamente una dieta normal, evitando inicialmente los alimentos "fuertes", indigestos.

Si tienen diarrea hay que empezar a ofrecer los Sueros de Rehidratación oral, disponibles en las farmacias. Cada uno de ellos tiene una forma diferente de reconstituirse (ver las instrucciones). No hay que administrar medicamentos para cortar la diarrea o los vómitos.

Si tiene fiebre o dolor de cabeza, dar medicamentos analgésicos como ácido acetil-salicílico, paracetamol o ibuprofeno oral y ver la respuesta.

Tratar de evitar, en la medida de lo posible, medicaciones orales en las primeras horas, hasta que vuelva a tolerar bien por boca.

¿Cuándo se debe consultar con urgencia a un pediatra?

  • Si se aprecian signos de deshidratación: boca y labios secos, ojos sin brillo, hundidos y sin lágrimas, sed intensa, disminución importante de emisión de orina.
  • Si los vómitos se producen al de poco tiempo de tomar líquidos, de forma progresiva y repetida; o si son biliosos (amarillo-verdosos) o sanguinolentos.
  • Si presenta un deterioro importante del estado general, especialmente si asocia fiebre alta.
  • Si tiene dolor abdominal fijo en la zona próxima a la ingle derecha, tiene el abdomen duro o hinchado.
  • Si tiene dolor de cabeza importante, especialmente en la nuca, que no guarda relación directa con la subida de la fiebre.
  • Si el dolor de cabeza es diario, de duración > 3 semanas, con vómitos frecuentes matutinos.
  • Si los vómitos en un lactante entre 6 meses y 2 años se acompañan de episodios de decaimiento, palidez y sudor frío.
  • Si un niño de unas 3 semanas presenta vómitos "a chorro" en todas las tomas.
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