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Vivir sano

Alcohol y mujer

Jueves, 5 de septiembre de 2002.

Alcohol y mujer¿El consumo de alcohol es similar al del hombre?

En una sociedad donde los problemas de la mujer se tratan de forma arbitraria y en algunos momentos discriminatoriamente, su relación con el mundo del alcoholismo tiene unas dimensiones muy particulares.

Hace años, la adicción de la mujer al alcohol se presentaba principalmente de dos formas:

Como ama de casa: No saliendo de su domicilio y guardándolo como un secreto inconfesable, lo que dificultaba el acercamiento a medidas terapéuticas.

Como relación social: Donde sólo bebían las mujeres que se dedicaban a determinadas profesiones.

Actualmente la mujer ha pasado de estar dedicada exclusivamente a las labores domésticas a integrarse de forma permanente y activa en los sectores sociales y económicos de nuestra comunidad.

Su rol social ya no es el mismo, y sus pautas de consumo y conductas se han adaptado a este cambio. La mujer actualmente se iguala en su modo de actuar al varón, y dentro de su adicción al alcohol, llega a equipararse a modelos de consumo masculino, sin necesidad de justificarse ante nadie, aunque se sigue manteniendo una cierta tendencia a la ocultación o negación del problema. La edad de inicio de consumo de bebidas alcohólicas se ha igualado prácticamente en los dos sexos, sin embargo el patrón de dependencia todavía sigue siendo mayor en los varones.

A pesar de todos estos cambios, la relación alcoholismo y mujer adquiere unas connotaciones especiales, por sus particulares características, que la hace diferente a la del hombre. Estas diferencias, además de otros hechos, como los que se producen por el consumo de alcohol en mujeres embarazadas y su repercusión en el feto, hacen que resulte conveniente el estudio de esta afección de forma independiente.

Efectos del consumo de alcohol sobre las mujeres

El tipo constitucional femenino, con un mayor contenido en grasa y una menor proporción de agua, constituye un agravante en su adicción, ya que la ingesta de alcohol en la misma cantidad y calidad que un hombre, le afecta de una forma más intensa, teniendo mayor predisposición a adquirir enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol.

La mujer bebiendo menos cantidad de alcohol que el hombre, sufre efectos nocivos mayores y el efecto "del que dirán" hace que la mujer tienda a beber a escondidas y de forma oculta, siguiendo un patrón de bebedor intermitente, ingiriendo grandes cantidades de alcohol en breves periodos de tiempo y favoreciendo más rápidamente la aparición de enfermedad alcohólica.

El consumo de alcohol en hombres y mujeres puede ser clasificado en diferentes niveles de riesgo según puedan dar lugar a problemas de tipo orgánico y/o psicosocial.

Niveles de riesgo según el número de unidades de bebida consumidas por semana

Una unidad de bebida, es el estándar de medida que se utiliza de forma práctica para registrar el consumo de alcohol, una unidad es el contenido alcohólico de 1 vaso pequeño de vino, 1 cerveza ó 1/2 copa de licor: supone aproximadamente 8-10 gramos de alcohol puro.

Influencia del estilo de vida de la mujer en la adicción

Las particularidades de la vida social de la mujer, a pesar de que en los últimos años han sufrido ligeros cambios, presentan una serie de características que la condicionan:

Un amplio grupo de mujeres, actualmente, poseen una doble jornada laboral, una en el lugar de trabajo y otra al volver a casa, donde se encargan de la misma y del cuidado de sus hijos.

Otro grupo carece de empleo exterior, pero pasan largo tiempo dedicándose a las tareas del hogar, cuando a lo mejor desearían dedicar su tiempo a otras actividades.

Un grupo de mujeres presenta un cierto grado de aislamiento, y sentimientos de soledad, que les impide mantener una cierta relación social. 

Todo esto lleva a un grupo de mujeres a una sensación de infelicidad, desasosiego e incluso estrés. Esto da lugar a que se use la bebida, como una vía de escape, cosa que hay que evitar al máximo, buscando otro tipo de salida mediante la ayuda de profesionales.

Por otra parte, las características psicosociales de la adicción al alcohol, posee unas características especiales en las mujeres con problemas con la bebida:

Tienen mayor tendencia a beber a escondidas, algunas tienen el concepto de "pecado" relacionado con su adicción al alcohol.

Niegan su patología, en grado máximo, lo que dificulta su detección y se retrasa la aplicación del tratamiento.

Presentan cuadros depresivos y con mucho sentimiento de culpabilidad, pudiéndose acompañar de cuadros psicosomáticos.

Hay mayor aparición de cuadros histéricos, que se ven reflejados en una mayor presencia de intentos de suicidio. 

Por otra parte, a nivel de las relaciones familiares la mujer presenta peores relaciones con los miembros del hogar y hay una mayor tasa de separaciones y divorcios.

También, respecto a los antecedentes personales se observa que el alcoholismo de la mujer, está más relacionado con una historia familiar de abuso de alcohol que en los hombres. Hay una serie de mecanismos genéticos que influyen en la transmisión intergeneracional del alcoholismo. Algunos estudios describen a las madres de mujeres alcohólicas como duras y bastante distantes, con padres ausentes o insuficientes de carácter, presentando las familias una mayor proporción de padres alcohólicos o enfermos mentales, inestabilidad familiar con divorcios, problemas económicos y relación con los padres que presentan sentimientos de privación y rechazo. Otros trabajos, indican como clave en el alcoholismo de la mujer, una mayor deprivación afectiva infantil por pérdida de un progenitor, por separación, divorcio o muerte.

También hay que destacar la alta prevalencia de antecedentes de abusos sexuales en la infancia que presentan muchas de las mujeres que desarrollan problemas relacionados con el consumo de alcohol.

Alcohol y relaciones sexuales

El consumo excesivo de alcohol puede interferir en las relaciones sexuales de las mujeres de diversas maneras:

  • Disminuyendo el deseo sexual.
  • Dificultando la consecución del orgasmo.
  • Alterando la percepción de la realidad y la capacidad de juicio y decisión.
  • Disminuyendo la utilización de preservativos, con un mayor riesgo de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.  
Categorías: Vivir sano,
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