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Enfermedades

Parotiditis

Jueves, 11 de septiembre de 2003.

ParotiditisIntroducción. ¿Qué es la parotiditis o paperas?

La parotiditis, vulgarmente conocida como paperas, es una enfermedad infecciosa aguda en la que destaca el agrandamiento doloroso de las glándulas salivales parótidas situadas en la zona de la mandíbula. Se trata de una enfermedad muy contagiosa, en cuya evolución se describen 4 etapas: periodo de incubación, fase de pródromos, inflamación de las glándulas parótidas y disminución de la inflamación glandular. La infección tiene lugar por lo general en la infancia,  mientras que cuando se presenta en la edad adulta es a menudo una enfermedad más grave, de forma que más de la mitad de los fallecimientos ocurren en este grupo de edad. Si una embarazada adquiere la infección durante el primer trimestre del embarazo puede provocar un aborto espontáneo hasta en una cuarta parte de los casos. Aunque el virus de la parotiditis puede atravesar la placenta no hay constancia de que produzca malformaciones congénitas en el feto como ocurre en el caso de la rubéola.

Causas. ¿Qué lo produce y como se produce?

La parotiditis está producida por el virus de la parotiditis, que pertenece a la familia de los paramyxovirus. Si bien existen diferentes cepas del virus, las diferencias entre ellas son  mínimas de forma que la inmunidad inducida por una cepa proporciona protección contra las otras.

Las personas son los únicos huéspedes naturales del virus constituyendo así la fuente de infección. La transmisión del virus se produce por la diseminación de las gotitas producidas al hablar o toser y por contacto directo con la saliva de una persona infectada. El virus se puede detectar en las secreciones respiratorias del individuo enfermo antes de la inflamación de las parótidas. La transmisión del virus depende del contacto personal cercano con un individuo que excrete el virus. La parotiditis puede transmitirse de una persona a otra aproximadamente desde 3 días antes de la inflamación de la glándula parótida hasta una semana después. La enfermedad se presenta con más frecuencia al final del invierno y en primavera.

Una vez ocurre la transmisión del virus este se multiplica en principio en las vías respiratorias y en los ganglios linfáticos del cuello. En algunos casos la infección no va más allá de las vías respiratorias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el virus pasa a la sangre tras un periodo de incubación de 2 a 3 semanas. Desde la sangre (periodo conocido como viremia) y durante 3 a 5 días el virus se disemina al tejido nervioso y glándulas de todo el organismo. A menudo, pero no siempre se ven afectadas uno o las dos glándulas salivales parótidas. Las glándulas salivales submaxilares y sublinguales, testículos y meninges suelen estar afectadas pese a que no se manifiesten síntomas o signos clínicos obvios. También pueden estar afectados otros órganos como páncreas, ovarios, tiroides, riñones y otras glándulas.

Manifestaciones clínicas. ¿Cuándo debemos sospechar la enfermedad?

La parotiditis se caracteriza por fiebre, acompañada de inflamación dolorosa de una o ambas glándulas parótidas y/o glándulas submaxilares. Estas glándulas salivales se localizan en la mejilla frente al oído y en el piso de la boca, respectivamente. Con frecuencia se acompaña de sequedad de boca.

La enfermedad es reconocible pasadas 24 horas del comienzo de los síntomas. El paciente presenta dolor de oídos (conocido como otalgia) y las glándulas se vuelven sensibles y se pueden ver aumentadas de tamaño (máximo a los 2- 3 días). El dolor más intenso ocurre durante el agrandamiento rápido de las glándulas, y en este momento el paciente puede sufrir fiebre alta (en ocasiones hasta 40ºC).

Pero estas manifestaciones típicas de la enfermedad: fiebre con agrandamiento doloroso de las glándulas parótidas, no siempre se manifiestan están presentes. Se calcula que hasta un 20- 40% de las infecciones no producen síntomas, y hasta un 40- 50% están asociadas sólo con síntomas no específicos o principalmente respiratorios, de forma que solo un 30- 40% las infecciones producen un cuadro de parotiditis aguda típica.

Siguiendo las etapas que constituyen un curso típico de la enfermedad, encontraríamos:

Periodo de incubación:

Espacio de tiempo desde la exposición al virus hasta que el individuo comienza a sentirse mal. Dura unos 14 a 21 días. Durante este periodo el virus se multiplica en las vías respiratorias y en los ganglios linfáticos del cuello.

Fase de pródromos:

Momento en el que se manifiestan los primeros síntomas de la infección. El dolor cerca del lóbulo de la oreja aparece casi 24 horas después de un cuadro de molestias inespecíficas entre las que se incluyen: fiebre, dolor de cabeza, malestar, dolores musculares y pérdida de apetito. Con la masticación aumenta el dolor consecuencia de la inflamación de la glándula parótida.

Inflamación de la glándula parótida:

Veinticuatro horas más tarde las glándulas parótidas aumentan de tamaño (apreciables a simple  vista) y se vuelven dolorosas. Las molestias aumentan con el consumo de alimentos y bebidas ácidas como las frutas y zumos de cítricos. Puede aparecer pérdida de apetito y vómitos. La inflamación de las glándulas continua durante 1 a 3 días.

Si bien la glándula parótida es la que se ve afectada con más frecuencia puede no ser la única. Hay otras glándulas entre las que se encuentran las gónadas, glándulas salivales sublingual y submaxilar que también se pueden ver afectadas aunque no se manifiesten las molestias. La  infección también puede afectar al sistema nervioso central.

Reducción de la inflamación de la glándula parótida:

Una vez las parótidas han alcanzado su máximo tamaño la inflamación disminuye gradualmente en 3- 7 días. Antes de que regresen a su tamaño normal la fiebre a habrá desaparecido.

Diagnóstico. ¿Cómo se puede confirmar la presencia de parotiditis?

En la mayoría de los casos el diagnóstico es clínico. El antecedente de exposición a un sujeto enfermo más el agrandamiento y dolor de las glándulas parótidas en un cuadro de malestar  general leve o moderado suele ser suficiente para establecer el diagnóstico.

La confirmación de la infección de la mano de pruebas de laboratorio no es necesaria. Sin embargo, en casos muy especiales, por ejemplo si es necesario documentar el microorganismo responsable, existen pruebas de laboratorio (no disponibles en la mayoría de los laboratorios) que pueden ser de utilidad. Se trataría de estudiar la respuesta de anticuerpos en el suero del paciente a la infección (estudios serológicos) o de aislar el virus responsable de la misma.

Tratamiento. ¿Cómo se soluciona?

El tratamiento de la parotiditis consiste en medidas dirigidas a aliviar los síntomas. Se utilizan analgésicos- antipiréticos para aliviar el dolor provocado por la inflamación de la glándula parótida y disminuir la fiebre. La aplicación de forma tópica de compresas calientes o frías  puede también aliviar este malestar. Otras medidas dirigidas a tratar las complicaciones como orquitis o meningitis exceden el propósito de este texto. Como siempre la primera medida que se debe seguir antes de comenzar cualquier tratamiento es consultar con su médico.

Pronóstico y complicaciones. ¿Qué consecuencias puede tener la parotiditis?

La parotiditis es generalmente una enfermedad leve en los niños, sin embargo en los adultos la infección puede tener serias complicaciones. Las muertes por parotiditis son raras, estimándose que ocurren en el 0´01- 0´03% de los casos de enfermedad.

Las complicaciones más graves relacionadas con la enfermedad son:

Meningoencefalitis

Consiste en la infección por el virus de la parotiditis de estructuras del sistema nervioso central. Antes de la vacunación (en España la vacunación sistemática con la triple vírica comenzó en 1981), la parotiditis se consideraba la causa más frecuente de meningitis aséptica en niños. Por meningitis aséptica se entiende, de forma simplificada, las que no son producidas por bacterias. Ocurre en el 5- 15% de los pacientes con meningitis. La enfermedad es por la general leve, con signos y síntomas entre los que se incluyen descenso del nivel de consciencia, fiebre, dolor de cabeza, rigidez de cuello asociada con vómitos, irritabilidad y en ocasiones convulsiones. Por lo general, los síntomas desaparecen a los 3- 10 días siendo raro que quede un daño cerebral permanente. La frecuencia de esta complicación aumenta con la edad del individuo, constituyendo la primera causa de muerte en los pacientes mayores.

Sordera

Resultado del daño al nervio auditivo causado por el virus de la parotiditis. Es una complicación rara, con una frecuencia estimada de 0´5 a 5 por cada 100.000 casos de parotiditis. Habitualmente sólo afecta a un oído.

Orquitis

Inflamación de los testículos. Constituye la complicación más frecuente en varones adultos con parotiditis, si bien se han descrito casos en lactantes. Afecta a un 30% de los varones con parotiditis después de la pubertad. En dos terceras partes de los casos aparece durante la primera semana de la parotiditis.  De todas formas en algunos casos se ha visto que la orquitis es la primera manifestación de una parotiditis e incluso a veces es la única manifestación de la enfermedad. Comienza de forma repentina con dolor en la parte baja del abdomen, fiebre, escalofríos, nauseas y vómitos. El testículo afectado comienza a inflamarse (en una tercera parte de los casos se afectan los dos testículos) y rápidamente se vuelve muy doloroso y sensible. Lo habitual es que se resuelva e 1 semana si bien la sensibilidad puede durar más tiempo. El testículo afectado puede atrofiarse en cierto grado afectando la fertilidad. Sin embargo, la esterilidad completa es rara. Se ha sugerido que la atrofia testicular puede estar relacionada con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer testicular en el futuro.

Mastitis

Inflamación de la glándula mamaria. Puede ocurrir hasta en el 30% de las mujeres que padecen parotiditis tras la edad puberal.

Ooforitis

Inflamación del ovario, se ha visto que puede estar relacionada con infertilidad.

Aborto

Las infecciones adquiridas durante el primer trimestre de la gestación (no así en los siguientes) aumentan el riesgo de abortos. No se ha conseguido relacionar de forma clara el desarrollo de defectos congénitos con la adquisición de la parotiditis durante el embarazo.

Otras posibles complicaciones son: pancreatitis, artritis y nefritis.

Prevención y factores de riesgo: ¿Cómo la evito?

La vacunación es el mejor método para prevenir la parotiditis. La vacuna frente a la parotiditis  está indicada para la inmunización primaria de los niños y niñas de 12 a 15 meses de edad y revacunación a los 3- 6 años. Si bien existe una vacuna monovalente antiparotiditis, salvo contraindicación específica, se debe administrar en la forma de triple vírica. La segunda dosis de vacuna antiparotiditis es importante debido a que se produce un número significativo de episodios de parotiditis en personas vacunadas y a que la enfermedad conlleva mayor gravedad después de la pubertad.

Categorías: Enfermedades, Pediatría,
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