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Salud del niño

Consejos para adquirir hábitos de higiene en la infancia

Consejos para adquirir hábitos de higiene en la infanciaA lo largo de su infancia, el niño incorpora una serie de costumbres y habilidades que le permitirán desarrollarse como un adulto sano y responsable. Es por ello que, desde nuestra posición como padres, debemos indicarle el camino correcto y asistirle en su autonomía personal, algo en lo que la higiene juega un papel fundamental. ¿Cuáles son los hábitos de higiene básicos? ¿Cómo inculcarlos con acierto? De todo ello estaremos hablando en las siguientes líneas. Acompáñanos.

Hábitos de higiene, sinónimo de salud

Cuando hablamos de hábitos de higiene, no podemos dejar de mencionar en primer lugar a las manos. Esta parte del cuerpo es la que más exposición sufre a la contaminación, y al mismo tiempo, la que más interactúa con la boca o los ojos. Por tal razón, el hábito de lavarse las manos es uno de los más importantes, ya que evitará enfermedades como las infecciones gripales, la neumonía, el cólera o la tuberculosis. Tras salir del baño, al regresar de la escuela, después de toser, antes de comer, en cada uno de estos escenarios, el pequeño debe adquirir la buena costumbre de lavarse las manos, y durante 30 segundos como mínimo.

Por otra parte, los dientes también requieren de nuestra atención, pues a partir de los 12 meses de edad, el pequeño deberá comenzar a cepillarlos para evitar algunas afecciones como caries, halitosis y problemas en las encías. La supervisión de los padres en estos casos es fundamental, así como el hábito de repetir el cepillado tras las comidas y antes de irse a la cama.

Del mismo modo, es importante además el cepillado del cabello, una actividad que promoverá la salud capilar, alejará el polvo y las secreciones del cuero cabelludo, y por supuesto, mejorará su aspecto y su autoestima. En el caso de las uñas, estas deben mantenerse recortadas y limpias en todo momento. Si tenemos en cuenta que las uñas acumulan microorganismos y suciedades, no es difícil darse cuenta de lo importante que es este hábito para evitar enfermedades innecesarias.

Finalmente, no podríamos dejar de mencionar el baño diario. Con esta actividad, el pequeño elimina las secreciones (sudor, grasa corporal, etc.) acumuladas a lo largo del día, y mantiene una piel limpia que facilite la transpiración de los poros. La sarna, la gripe o el acné son algunas de las enfermedades más comunes cuando no se practica este hábito diario, aunque también deberíamos mencionar al herpes o los hongos, en el caso de que no se realice un secado adecuado tras la ducha (en los pliegues del cuello y las extremidades, en los genitales, etc.).

¿Cómo inculcar estos hábitos?

Ahora que sabemos los aspectos básicos de la higiene personal del niño, conviene conocer el mejor modo de animar estos hábitos en la rutina personal del niño. Este proceso se caracteriza por ser paulatino y gradual, siempre teniendo como principal aliada a la motivación. Estos consejos siguientes te pueden ayudar.

Haz que el baño sea un lugar divertido: Desde el portal PequeHogar, especializado en decoración para niños, nos recomiendan hacer del baño un lugar divertido y atractivo para los pequeños. Eso hará que vayan contentos y que no pongan pegas cuando les digamos "a lavarse las manos" o "a lavarse los dientes". Eso lo conseguiremos con el colorido, con accesorios divertidos, etc. Si quieres consejos más concretos, lee los prácticos artículos sobre decoración de habitaciones infantiles del portal PequeHogar.com. 

Comunícate en todo momento: Tu pequeño es más inteligente de lo que crees. Explícale la importancia de una buena higiene, ayúdalo a razonar y que interiorice los beneficios que pueden reportarle estos hábitos. Cuando converses, asume un tono positivo y relajado, nunca desafiante, y lo más importante, no te canses de repetir la importancia que tiene la higiene para su salud, o las consecuencias negativas que pueden ocurrir en caso contrario.

Predica con el ejemplo: Los niños asimilan mejor lo que ven hacer que lo que escuchan. Aprovecha esta capacidad y muéstrale cómo llevar a cabo un buen cepillado de dientes, o cómo lavarse las manos adecuadamente. Si haces del proceso algo divertido y ameno, tendrás la batalla ganada prácticamente. A la hora de demostrar estos hábitos, no te olvides de explicarle una a una las instrucciones.

Hazlo junto a él: Una parte importante de fijar estos hábitos es acompañar a tu pequeño durante las primeras etapas. De este modo, él podrá imitarte y fijar las habilidades, y en cambio, tú podrás mantener la supervisión sobre él y corregirle cuando lo necesite. La regularidad aquí es lo más importante, y por supuesto, reduce poco a poco tu intervención sin abandonar la supervisión.

Apela a la creatividad: Cántale, mímale, recrea todo un juego alrededor de estos hábitos, baila si es necesario, en fin, trata de que cada una de estas costumbres sean parte de su mundo particular.

Por último, no obligues: Si transmites la idea de que la higiene es algo obligatorio, tu pequeño jamás lo integrará a su modelo personal. En otras palabras, no seas autoritario, no amenaces y mucho menos le castigues. Recuerda que estos hábitos deben ser agradables para él, pues de otro modo, estarás logrando el efecto contrario.

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Categorías: Salud del niño,
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